CDMX, bachelandia.

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Vicente Gutiérrez Camposeco

 

Cada día más capitalinos nos quejamos y hay hasta quienes ya interponen sus denuncias de manera legal, con respecto a los cientos de baches que hay en las diferentes avenidas, calles y colonias de la Ciudad de México, la hoy conocida pomposamente CDMX. También, porque a la fecha nadie del gobierno de la capital o de sus diferentes delegaciones ha dicho “esta boca es mía” para atender y tapar los enormes hoyos que existen, mucho de los cuales han provocado diversos accidentes de tránsito y, cuando bien les va, sólo salen con llantas ponchadas, golpes severos en la suspensión o rines destrozados.

Tapar cada bache en la Ciudad de México cuesta, en promedio, dos mil 300 pesos y en esta administración no se ha reparado uno solo, por el gasto que representa de dos mil millones de pesos que se tendrán que erogar al menos una vez por año, pues esa es la duración de los materiales con los que se rellenan los cráteres de las calles.

De acuerdo con el programa de trabajo de la CDMX se tiene contemplado atender 169 vialidades donde existen baches, hoyos, etcétera, se pretende hacer estos arreglos con base en la información de la Agencia de Gestión Urbena (AGU). Además, el Gobierno de la Ciudad de México anunció que, a través de la AGU, trabajará durante este año en reencarpetar 33 vialidades, que sumarán un total de un millón 297 mil 124 metros cuadrados de la Red Vial Primaria. El material que se utiliza para sellar el pavimento es una mezcla de asfalto en frío y su duración es en promedio de un año, lo que hace pensar que es un excelente negocio. La reparación de los baches se atiende por la asignación o contratos con empresas privadas y si se puede acabar con ellos.

El tema es que sin importar que coladeras estén sin tapas, haya baches y tremendos hoyancos; que origina mucho peligro para los automovilistas y los transeúntes, las autoridades del gobierno de la Ciudad de México no atienden los miles de reportes que a la fecha hay. La CDMX se encuentra dañada con baches, hoyos y grietas en la mayor parte de sus avenidas, con orificios aproximadamente una medida que va desde los 15 hasta los 73 centímetros de ancho y 20 de profundidad. Así pues, el cobro de tenencia y recargos al parecer no tienen nada que ver con el mantenimiento de avenidas y los servicios, que, por cierto, tiene a la ciudad convertida en basurero.