Castigo a los genocidas del 68

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Homenaje a las víctimas, olvido a los asesinos.

Para honrar la memoria de quienes murieron hace 50 años, en la Cámara de Diputados develamos, con letras de oro, la leyenda “Al Movimiento Estudiantil de 1968”. Pero esto no es suficiente, debemos seguir alzando la voz para exigir justicia por todos los muertos, desaparecidos y torturados de aquel dos de octubre.

Desde la tribuna más alta del país, alcé la voz para reiterar que ese crimen no puede quedar impune y a nombre del PRD informé que interpondremos, con recursos propios, una querella ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en la Haya, para que se castigue a los genocidas del 68. Los delitos de lesa humanidad no prescriben y quienes murieron a manos del Estado autoritario y represor merecen justicia.

Asimismo, expresé al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, que por decreto y con las facultades que se le confieren al Congreso de la Unión, se elimine cualquier nombre de Gustavo Díaz Ordaz que se encuentre en placas, calles, avenidas o parques de nuestro país. El nombre de este negro personaje no merece ser glorificado y ni el de los caídos debe ser olvidado.

No podemos permitir, nunca más, crímenes de Estado ni la violación a los derechos y libertades de quienes habitamos este país. Nuestra lucha deber ser siempre por garantizar un Estado justo, donde la voz de todas y de todos sea escuchada y no acallada por las armas o la represión.

Han pasado 50 años de ese fatídico acontecimiento, no obstante, todos los días debemos luchar por la patria que, con valentía, rebeldía y dignidad, construyeron esos jóvenes que anhelaban un México libre y democrático.

En el Grupo Parlamentario del PRD mantendremos vivos sus ideales y trabajaremos para impulsar leyes y presupuestos que luchen contra el porrismo e injerencias que busquen privatizar la educación pública, gratuita y popular. La mejor forma de honrar el Movimiento Estudiantil del 68 es que todos, sin diferencias, y construyendo coincidencias, pugnemos a favor del pueblo, contra la desigualdad, la pobreza y la marginación.

¡2 de octubre no se olvida, 2 de octubre nunca más!