Amor moderno

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Por: Carlos García

Los tiempos modernos, las nuevas filosofías, las modas y los esterotipos con los que medios de comunicación masiva, redes sociales y demás artefactos bombardean a los jóvenes, están cambiando su forma de pensar, de crecer y hasta de amar.

Antes de que se desarrollaran los teléfonos inteligentes, las computadoras portátiles, las redes sociales, cuando para hablar con alguien lo hacías de frente, de persona a persona o por teléfono, cuando la distancia y el tiempo era un impedimento para el encuentro, hombres y mujeres vivían de otra manera las cuestiones amorosas.

Los muchachos en verdad tenían que luchar por conseguir que la chamaca que les gustaba les hiciera caso; las cartas, las invitaciones a tomar un helado, o al cine era lo primero que se tenía que hacer para después hacer aquella mágica y arriesgada pregunta ¿quieres ser mi novia?, esperando siempre una respuesta positiva.

Tal vez para los chavos de hoy eso no son más que cursilerías, pero eso nos tocó vivir a quienes ya andamos en el quinto piso, como dicen algunos. Y hoy las cosas son muy distintas, por lo que he podido observar.

Hoy el noviazgo ha cambiado tanto que hasta parece que si no hay malas palabras, aventones y golpes, la pareja no funciona. Entre ellos se hablan con sus famosos “wey”, ya no existe aquel respeto que había entre los novios.

Hoy es casi seguro que una niña de secundaria acabe embarazada en su primera relación amorosa, que jóvenes que inician una unión marital, terminen en golpes y que los hijos que se gestaron durante el tiempo que duró ésta vayan a parar al cuidado de los abuelos.

No existe un compromiso serio entre los jóvenes, ellos han perdido el respeto hacia la pareja y hacia ellos mismos, parece que no quieren nada que los ate a una relación y en el peor o mejor de los casos, tampoco quieren hijos, aunque éstos lleguen por mero accidente. Así es el amor en los tiempos modernos, aunque existan las honrosas excepciones.

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