¿A quién le habla López Obrador?

FacebookTwitterGoogle+WhatsApp

Invocación de lealtad como sustento del sistema político-mafioso

A partir de la catástrofe priísta, Andrés Manuel se ha empeñado en construir un discurso con capacidad para llegar a los rincones más olvidados del sistema político mexicano, con elementos para “sumar” a todos los que han sido “abandonados”, los que recibieron espejitos a cambio de su empeño, sobre todo un discurso que puede convencer a los que jamás pensarían que la opción, ya no mejor, la opción es el tabasqueño.
Y vaya que lo ha conseguido.
Primero fue el mensaje del perdón. Que hizo sentir a los más recalcitrantes entre sus enemigos que tienen, todavía, espacio en su proyecto. Que son, en mayoría, quienes están decepcionados de lo que sucede actualmente.
Ahora viene con una defensa, o como se quiere llamar, eficientísima de Javier Duarte… y de pasadita de Elba Esther Gordillo.
No mete las manos al fuego por ellos, simplemente acusa al sistema, y directamente a Peña Nieto de “traicionarlos”.
Estoy cierta, segurísima que así se sienten ellos.
Porque ambos, la lideresa magisterial y el exgobernador, tuvieron espacio para utilizar el dinero a sus anchas. Es decir, gozaron de la mayor permisibilidad por parte de las autoridades federales.
En el caso de Javier Duarte esto alcanza niveles de asombro. Por casi cuatro años de este sexenio se dijo en todos los espacios, incluso quienes auditan a la Federación, que Duarte se estaba “robando” el dinero, o que, por lo menos tenía un inmenso desgarriate en sus finanzas.
Y ninguna oficina, ni Hacienda, ni Los Pinos, ni Gobernación hicieron nada para detener esta catástrofe. Lo que hace pensar, aquí la gran habilidad de López Obrador para “hermanarlos” como víctimas, que las mismas autoridades que no actuaron en su contra fueron beneficiadas de los robos… o cómo quiera llamársele. Porque habrá quienes, priístas de hueso colorado, piensen que el dinero público que se invierte en una campaña política o en un proyecto futurista no es equivalente a un robo.
Habrá, muchos en verdad, quienes sigan convencidos (miremos hacía el Estado de México) que el dinero del presupuesto público tiene “márgenes” para gastar en campañas políticas, y que hacerlo es ético, es moral, es necesario.
El paso siguiente, que estoy cierta que Karime Macías, la esposa, estuvo detrás de esto, es llevar con la misma permisibilidad ese dinero público a proyectos personales… total, qué diferencia puede haber…
¿Habrá quién crea, a estas alturas de la historia, que los proyectos políticos se hacen sin dinero público? Fondear candidatos, o campañas políticas ha sido un deporte favorito de los priístas, supongo que también de los miembros de otros partidos políticos.
¿Castigar o no a Duarte? Ese no es el tema para Andrés Manuel. Con una inteligencia muy fina entiende que el dilema, para muchos de esos priístas que tienen grupo, que significan un activo real, es la traición. El que, como aseguró, hayan sido usados y “tirados a la basura”, que tiene la traducción de hacer valer las leyes, de ponerlos en prisión cuándo fueron omisos y/o cómplices por haber recibido dinero para sus fines políticos.
¿Esto sucedió? ¿Cómo ha filtrado Javier Duarte puso 2,500 millones de pesos en la campaña presidencial de Peña Nieto? Imposible saberlo. Lo cierto es que el sospechosismo colectivo cree, con gran certidumbre, que así fue. Y difícil sacarlos de esta convicción.
De tal manera que López Obrador está logrando hablar, con su propio lenguaje, a los priístas que pegan carteles, a los dirigentes seccionales, a los dirigentes locales, que no tienen una certeza moral para juzgar a quienes son, sobre todo eso, sus aliados y benefactores. Estos son, también, quienes piensan que si pueden ir contra Javier Duarte, o la misma Elba Esther Gordillo, un día irán contra ellos por repartir un número mucho mayor de camisetas, o pagar por cada voto con el mismo dinero “político” que llegó de algún gobernador.
Se trata de una carambola de muchas bandas, a partir del conocimiento de las entrañas del PRI, y sobre todo, de la idiosincrasia de muchos priístas que siguen creyendo que la moral es un árbol que da frutas.
¿Esto es bueno? Esto es muy inteligente. Porque suma. Porque lleva a su proyecto a quienes jamás imaginaron, hay que insistir en ello, poder identificarse con López Obrador. Y muchos de estos priístas que se sienten traicionados son, también, operadores muy eficaces que han logrado vencerlo en otras elecciones… Está sumando enemigos.

@isabelarvide
Blog: EstadoMayor.mx
Blog: CambioQRR.com