Bots manipulan a la opinión pública

Imagen ilustrativa tomada de gananci.com

Bots manipulan a la opinión pública

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La Prensa en línea

Ciudad de México, 4 de Octubre.- “Más humano que humano” es una frase incluida como slogan en la clásica película de ciencia ficción Blade Runner. En dicha cinta, entidades robóticas eran prácticamente indistinguibles de los humanos y aunque realizaban labores valiosas, también podían infiltrarse en las sociedades para fines cuestionables.

En el siglo XXI, esta visión se ha hecho realidad en el mundo virtual.  Hoy en día, más de la mitad de la actividad en internet que pareciera ser realizada por personas es en realidad hecha por programas de cómputo denominados bots. A pesar de que los bots son indispensables para el funcionamiento de la red, mucho de lo que lo ejecutan es muy cuestionable.

Actualmente la inmensa mayoría de las tendencias que surgen de manera espontánea en las redes sociales es inmediatamente detectada y analizada por ejércitos de bots que pueden simular comportamientos masivos en favor o en contra de personas o posturas, y con ello contribuir a manipular a la opinión pública.

Bots “positivos” agrupan estadísticamente las actividades y gustos de grandes grupos de personas para que el uso de la red sea satisfactorio para los usuarios. Un ejemplo bien conocido es el buscador de Google, el cual emplea algoritmos secretos que cambian de manera frecuente; las llamadas ‘arañas’ hacen que un determinado resultado suba o baje en la lista de resultados para búsquedas iguales en tiempos diferentes. Otro uso muy positivo corresponde a la creación de alarmas tempranas sobre sucesos tales como los huracanes, en función de su capacidad de recabar información y aplicar criterios de decisión.

Por su parte, los bots “negativos” monitorean ininterrumpidamente el tráfico en la red con el objeto de utilizar la información para promocionar productos de manera desleal e inclusive para crear escenarios propicios para realizar fraudes. Estos programas tratan de manipular a las ‘arañas’, que a su vez se defienden con base a nuevos algoritmos. Se trata de una guerra virtual de cuyo resultado dependerá la confiabilidad de la red.

Los bots pueden realizar otras acciones propias de los humanos en tiempos muy cortos y en grandes volúmenes.  Por ejemplo, pueden crear cuentas de Twitter con perfiles convencionales simulando a miles de seguidores en apoyo de algún personaje o partido político.

Muchos trending topics pueden ser creados artificialmente por bots, los cuales pueden a su vez ser retransmitidos por canales de televisión como técnica para privilegiar ciertas posturas sobre otras. Pueden ser decisivos, por ejemplo, para consolidar #Ladys y #Lords que a su vez se convertirán en noticia comercial. Adicionalmente, la creación de modas referentes a artículos de consumo  favorecerá las ventas de aquellos beneficiados por “cargadas bots”.

En el filme dirigido por Ridley Scott, el protagonista principal utiliza una serie de preguntas directas cuidadosamente elaboradas para detectar a las máquinas que simulan ser personas (el test Voight-Kampf). A su vez, contaba con protocolos definidos para retirar a los replicantes que amenazaran la convivencia humana.

Actualmente, numerosos sitios web obligan a los usuarios a copiar códigos aleatorios o a identificar imágenes para probar su identidad humana. En nuestro caso, la mayor parte de los usuarios de internet no puede distinguir en primera instancia la actividad de bots en las actividades cotidianas. A pesar de ello, los usuarios comunes y corrientes podemos realizar varias acciones para defender la integridad del internet como medio de información,  comunicación y solidaridad global.

El trabajo de un bot negativo se facilita si los usuarios somos monótonos, si frecuentemente visitamos los mismos sitios, realizamos los mismos tipos de compra y usamos las mismas contraseñas. La diversidad y la creatividad individual son irreconocibles para estos mecanismos creados para fines colectivos. En esta línea de pensamiento, la comprensión y manejo de conceptos matemáticos originales orientados a la informática pueden garantizar que a largo plazo la integridad de la red prevalezca.

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