Reconstruyen suelo con desechos minerales orgánicos en la CDMX

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La Prensa en línea

Ciudad de México.- A partir de la reutilización del “cascajo”, producto de excavaciones o demoliciones, así como de desechos orgánicos producidos en la Ciudad de México, será posible construir suelos artificiales como una alternativa para solucionar parcialmente el problema de la disposición de residuos, mantener el crecimiento vegetal, funcionar como almacén de carbono, filtrar agua de lluvia, así como restaurar suelos contaminados.

El proyecto “Construcción de suelos artificiales a partir de la reutilización de residuos generados por la Ciudad de México como una alternativa urbana sostenible”, que apoya con dos millones 788 mil pesos la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX, y desarrolla el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México, aportará conocimiento científico y tecnológico, pero también permitirá la recuperación de funciones ecosistémicas de los suelos, las cuales se han perdido con el sellamiento del mismo.

En la Ciudad de México hay diversos tipos de residuos de carácter mineral, como las 6 mil 500 toneladas diarias de residuos, producto de excavaciones y demoliciones, así como 2 mil 400 toneladas diarias de residuos orgánicos domiciliarios, a lo que se añade el volumen desconocido de otros residuos orgánicos derivados de procesos industriales, que pueden servir como materia prima para la construcción de suelos artificiales.

 

Así lo aseguró el doctor Bruno Manuel Chávez Vergara, investigador del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien es el responsable técnico del proyecto, que lleva a cabo un grupo de trabajo de diversos investigadores de dicho Instituto, al resaltar sus estudios servirán como base para la construcción de una alternativa urbana sostenible a la disposición de los materiales residuales, el mejoramiento de las áreas verdes y sitios en abandono.

A pesar de que la extracción de tierra se encuentra regulada en la Ley Ambiental del Distrito Federal (ALDF, 2000) no contempla que solo 1 centímetro cúbico de suelo puede tardar más de 100 años en generarse y eso lo hace un recurso no renovable (FAO, 2015), y especialmente sensible al manejo en los bosques templados que rodean la Ciudad de México.

Con los resultados del proyecto, será posible tener áreas verdes, sin detener la extracción de suelo de zonas de conservación con fines de sustrato, la producción de productos de autoconsumo (huertos urbanos) y como sustrato para la construcción de azoteas verdes, indicó.

Explicó que actualmente el desarrollo del proyecto se encuentra en fase de invernadero a pequeña escala, en donde se trabaja con parcelas de 1.50 metros por 1.50 metros, en las cuales se utiliza cascajo y composta compuesta de residuos de jardinería y residuos orgánicos provenientes del Bordo Poniente.

Por ello, el uso de residuos minerales y orgánicos producidos en la ciudad de México en la construcción de suelos artificiales como soporte de plantas, es una alternativa para el desarrollo sostenible de la Ciudad de México, comentó a su vez Bernardino Rosas Flores, Director de Desarrollo Científico y Tecnológico, de la SECITI.

Agregó que este proyecto contempla la formación de recursos humanos con una visión de atención a problemas urbanos y que este conocimiento sirva como base para la construcción de una alternativa urbana, ya que el proyecto tiene contemplado utilizar tres sitios o áreas verdes perturbadas, donde se puedan probar y monitorear los suelos artificiales.

 

Lo anterior debido a que los suelos urbanos cada vez pierden más sus propiedades para ayudar a mitigar el impacto de las actividades humanas sobre el ambiente y se convierten  en sostén de edificaciones y caminos.