DIEGO SANTOY EL ASESINO DE CUMBRES

Una extraña historia de amor, odio y muerte.
Se cumplieron 12 años del doble asesinato que conmocionó a la sociedad mexicana.

Alfredo Sosa
A poco más de doce años, la Sultana del Norte todavía se estremece cuando sus habitantes recuerdan el crimen de dos hermanitos: María Fernanda Peña Coss, de tres años y Érick Azur Peña Coss, de siete, quienes fueron asesinados con brutalidad asombrosa en su propio domicilio, ubicado en uno de los barrios más pudientes de la ciudad de Monterrey: la Colonia Misión Cumbres. Pero ¿qué pasó aquella mañana que se convirtió en uno de los capítulos más tristes de la historia regiomontana, y por lo atroz de los acontecimientos, la noticia dio la vuelta al mundo?
Diego Santoy Riveroll conoció en 2004 a Érika Peña Coss, en una fiesta de quince años que celebró una amiga mutua, en una discoteca. Desde que los presentaron surgió el flechazo entre los dos y comenzó la historia de un amor intenso; el cual, como muchas relaciones, con el paso del tiempo, los llevó de los arrumacos a las peleas, éstas cada vez más violentas. Después de dos años de noviazgo destructivo, Érika decidió dejar a Diego, cuando se lo dijo, éste se sintió morir, le respondió que su relación no podía terminar y que lucharía por volver a conquistarla. A pesar de que ella le pidió que no la buscara, salieron un par de veces más, pero le dejó claro que no habían vuelto y que ya tenía a otra pareja, por lo que sería mejor que se olvidaran de su relación.
Sin embargo, en la cabeza de Diego Santoy le estuvo rondando por varios días un plan para ver a Érika. El momento para llevarlo a cabo se dio la mañana del 2 de marzo de 2006, y es también, cuando se dieron los trágicos y lamentables hechos, que hasta hoy, mantienen dividida a la opinión pública, además, surgió un sinfín de preguntas, que hasta la actualidad, no han encontrado respuestas que nos dé certeza de lo que realmente ocurrió ese día.

Con la culpa a cuestas, Diego Santoy escapó de la ciudad de Monterrey. Las indagatorias de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) revelaron más adelante, que Diego huyó primero hacia el Estado de Zacatecas, después a Guadalajara, Querétaro, en la Ciudad de México se reunió con su hermano Mauricio, quien lo acompañaría hasta la frontera con Guatemala para salir del país. El abogado de la familia Peña Coss, Roberto Flores Treviño, señaló en su momento, que la madre de los hermanos Santoy los ayudó económicamente para realizar la fuga.
Sin embargo, cuatro días después de la tragedia en la Colonia Cumbres, Diego y Mauricio Santoy fueron detenidos, cuando viajaban en un autobús de la línea ADO, se dirigían de Huatulco a Salina Cruz, Oaxaca, y su intención era llegar hasta Guatemala, donde Diego cruzaría la frontera sur. Pero no contaban con que ya había una ficha del gobierno mexicano para seguir su pista, tanto en territorio nacional como en el extranjero. Gracias a un retén policiaco en esa entidad, las autoridades judiciales lograron capturarlos alrededor de las 22:00 horas, del 6 de marzo de 2006. Un par de horas después, fueron llevados a Tehuantepec, y luego a la Ciudad de México, a las oficinas de la Policía Federal de Investigaciones. Ahí pasaron la noche y a la mañana siguiente, trasladados en un avión a la ciudad de Monterrey, a las instalaciones de la Policía Ministerial, donde dieron sus declaraciones ante el Ministerio Público del área de Homicidios. Aproximadamente a las 19:20 horas, fue llevado a un domicilio de arraigo, a cargo de la autoridad judicial.
El día 9 de marzo, Mauricio Santoy fue consignado al Penal de Cadereyta por el delito de encubrimiento. A esas horas, Diego Santoy aceptó haber asesinado a los hermanitos de Érika e intentado matarla enterrándole un cuchillo en el cuello y la espalda. Aunque después se detractó, ya que dijo, lo torturaron y obligaron a declararse culpable y le echó la culpa a su expareja. Mientras tanto, Érika declara ante el MP, que su exnovio cometió el crimen en venganza porque ella ya no quería andar con él. El 11 de marzo, es dada de alta del hospital donde fue internada, debido a las heridas que le propinó Diego.
Al día siguiente, Diego Santoy es sometido a varias pruebas toxicológicas para conocer si había consumido alguna droga la mañana de los trágicos hechos, los cuales, arrojaron resultados negativos; es decir, el joven homicida actuó en sus cinco sentidos y con pleno conocimiento de lo que hacía, e incluso, el MP tomó en cuenta que Diego llevaba varios días planeando entrar al domicilio de la familia Peña Coss. Para entonces, los medios de comunicación apodaron a Diego Santoy, como “El Asesino de Cumbres”, en referencia al lugar donde vivía y se suscitó el fatal desenlace.
El 15 de marzo, la abogada Silvia Raquenel Villanueva Fausto asumió el caso del joven infanticida con apoyo de la familia; ella era muy conocida y controversial por llevar los procesos de varios peligrosos narcotraficantes del país.
Después de diez meses de proceso, Diego Santoy y É rika Peña se volvieron a ver las caras, durante un careo; el presunto asesino le dijo: “La que está mintiendo eres tú, y ya me cansé de tener que quedarme así, yo no me voy a pasar el resto de mi vida marcado porque no quieres aceptar lo que tú hiciste”. También, el joven señaló que había sostenido relaciones sexuales con la señora Teresa Coss, su madre. Detalló que ella lo provocaba y lo amenazó con decírselo a ella, si él se atrevía a contarle algo. Durante los careos que se dieron entre el homicida y la señora Teresa Coss, ella negó de manera rotunda haberse acostado con él y lo responsabilizó de ser el único asesino de sus pequeños hijos, María Fernanda y Érick Azur. Por su parte, Érika sólo demostró desprecio por el hombre que un día fue el amor de su vida.

Sentencia
En el mes de agosto y con el proceso judicial en su contra, Diego Santoy Riveroll fue trasladado del Penal de Cadereyta al de Topo Chico, donde esperó más de cuatro años para recibir sentencia. En ese mismo mes, su abogada Silvia Raquenel Villanueva fue asesinada en una plaza comercial de la ciudad de Monterrey. Las causas nunca fueron reveladas ni los culpables detenidos. Un hecho oscuro más, que se agregó a este macabro caso.
De esta manera, “El Asesino de Cumbres” fue procesado por cinco delitos: homicidio calificado contra Érick Azur Peña Coss y María Fernanda Peña Coss, tentativa de muerte contra Érika Peña Coss; privación ilegal de la libertad, en carácter de secuestro contra Catalina Bautista y por robo. Por estos ilícitos, el joven homicida recibió en octubre de 2010 una sentencia de 137 años y seis meses, así como el pago de una indemnización de 300 mil pesos por daños contra su exnovia Érika Peña.
Sin embargo, por ley, a Diego Santoy se le condenó a pasar 40 años en prisión, la pena máxima en el Estado de Nuevo León.
El caso del asesinato de los hermanitos Peña Coss fue tan polémico, que un grupo de mujeres formó un club de admiradoras que creían en la inocencia de Diego Santoy; en el año 2009, el joven contrajo matrimonio con una de ellas y posteriormente, procrearon un hijo.
Hoy en día, a poco más de 12 años de los trágicos sucesos, Diego Santoy, “El Asesino de Cumbres”, tiene 33 años, estudia y realiza varias actividades en beneficio de los demás reos. Según reportes de las autoridades carcelarias, el señor Santoy Riveroll nunca ha dado problemas y hasta la fecha, ha demostrado buen comportamiento. En una entrevista que ofreció hace unos meses, Diego Santoy dijo: “espero con ansias el día que recupere mi libertad para disfrutar de mi familia, y de todo aquello de lo que me encuentro privado por el momento”.
A pesar de que las autoridades cerraron el caso con una sentencia contra Diego Santoy, hay muchas preguntas aún, que, con el paso del tiempo siguen nubladas. Sólo nos queda claro que un romance que comenzó en una fiesta en el año 2004, por diversas circunstancias, que tuvieron que ver con cuestiones emocionales de sus protagonistas, terminó de la peor forma, con el asesinato de dos niños que eran inocentes. Sólo Diego Santoy y Érika Peña saben lo que pasó aquella trágica mañana del 2 de marzo de 2006.

La noche del 1o. de marzo, Diego invitó a su amigo Humberto Leal Molina a cenar en su casa; ya de madrugada, de manera repentina, Santoy le pidió que lo llevara al domicilio de su exnovia; entonces tomó una mochila con varias herramientas y decidió ingresar a escondidas.
Entre las 4:15 y 4:30 horas del 2 de marzo, Diego se saltó la entrada principal de la casa, sacó algunos objetos que llevaba en la mochila y se puso un pasamontaña, según él, para que no lo reconocieran. Entre las 5:00 y las 5:20 horas, con unas pinzas cortó los cables del teléfono, los cordones de unas persianas de la sala, e hizo un recorrido por el interior de la vivienda. Al ver que nadie se había percatado de su presencia, el joven hasta se dio el lujo de fumar un cigarrillo y depositar la colilla en una maceta vacía. Después subió a la habitación de Érika, la despertó y le dijo que no se asustara, que era Diego y que sólo quería hablar con ella para arreglar las cosas. Pero apenas habían entablado conversación, comenzaron a discutir, por lo que ella le pidió que bajaran a la cocina para seguir charlando, porque si no, sus hermanos y Caty, la nana de los pequeños, se darían cuenta de su presencia.
Cuando los jóvenes estaban en la cocina, el pequeño Érick Azur, hermano de Érika, bajó de su habitación porque se había orinado en la cama y se dirigía al cuarto de lavandería, sin pensarlo, Diego tomó un cuchillo, lo atacó y le dio varias cuchilladas en el cuerpo; el niño trató de huir, pero Santoy corrió detrás de él y le propinó varias más en el cuello y espalda que le ocasionaron la muerte. Después, Diego lo cubrió con una cobija y colocó el cuerpo sobre un colchón que estaba en el cuarto de lavado.
Sin embargo, según la versión de Santoy, fue Érika, quien acuchilló al pequeño Érick; pues odiaba y guardaba mucho resentimiento contra su madre y hermanitos, ya que se tenía que hacer cargo de ellos porque la señora Teresa Coss siempre andaba de viaje, con el novio o fuera por cuestiones de trabajo. Relató que cuando estaban en la cocina y bajó el hermano, Érika le dio un golpe en la cabeza al niño, tomó un cuchillo y le dijo a Diego: “Si me quieres, mátalo”, pero como no lo hizo, ella le asestó al infante varias puñaladas hasta matarlo. Eran apenas las 6:00 de la mañana.
Pocos minutos después, Catalina Bautista, la nana, se despertó, bajó de su cuarto y se condujo al sanitario a la planta baja, después, al dirigirse hacia la cocina, Santoy la interceptó y amagó con una pistola, le tapó la boca y le dijo que no intentara gritar ni hacer nada, porque si no la iba a matar y la llevó al baño, donde le amarró las manos y la amordazó con cinta canela.
Casi una hora después, la hermanita menor, María Fernanda de tres años, se despertó, salió de la habitación de su madre ubicada en la planta baja, al no ver a nadie, subió a la primera planta, llevaba un vestido de princesa y sus taconcitos. Por el ruido de sus zapatillas, Diego y Érika escuchaban que la chiquita entraba y salía de los cuartos, después bajó a su recámara, donde Diego la esperaba, en cuanto la niña entró, Santoy le enredó un cable por el cuello y con todas sus fuerzas, la levantó hasta que la mató.
Sin embargo, según las palabras de Diego Santoy, cuando su hermanita bajó, Érika la llamó y le dijo lo siguiente: “Ven princesa, te voy a enseñar un nuevo juego, pero tienes que hacerle como los perritos”, entonces le pasó una cuerda por el cuello, al parecer una de las que Diego había cortado de las persianas, y la estiró hasta que la niña dejó de respirar. Tras acabar con la existencia de la pequeña María Fernanda, abrió el clóset de su suegra Teresa, y colocó el cuerpo de la niña detrás de una larga fila de ropa. Una hora después, aproximadamente, entró a la casa Linda Marente, secretaria particular de la señora Teresa Coss, quien trabajaba en una oficina situada en el patio trasero del domicilio, sin embargo, no se percató de nada y se dispuso a realizar sus actividades.
Mientras tanto, Érika subió al cuarto de su hermana y, según Diego, escuchó que comenzaron a discutir, por lo cual su exnovia bajó de nuevo al cuarto y le propuso algo macabro; le dijo que ellos también tenían que morir. Sin vacilar, Érika tomó un martillo del buró de su madre, se lo dio a Diego y le pidió que la golpeara con todas sus fuerzas en la cabeza, como no se moría, Santoy tomó de nuevo el cuchillo y se lo enterró varias veces en el cuello y en la espalda. Después la arrastró casi por toda la planta baja. La llevó de la sala a la cocina, por el cuarto de su madre y, por último, la dejó moribunda en el cuarto de lavado, dejando rastros de sangre por todo el piso. Diego fue al baño por Caty, la nana, la metió en la cajuela del auto de Érika y huyó a toda prisa del lugar.
Pero la versión del mismo Santoy señala que, tras golpearla en la cabeza, le ayudó a levantarse y que su exnovia le pidió que la llevara junto a Érick, quien su cuerpo yacía inerte sobre un colchón, a un costado de la lavadora. Acto seguido, la tomó por los hombros y la condujo al cuarto de su madre, donde la dejó acostada en la cama. Fue ahí, donde ella le pidió que se deshiciera de Caty, entonces fue por la nana, la metió en la cajuela del auto de su expareja, y escapó.
Diego Santoy condujo hasta la casa de su amigo Humberto Leal, al cual, muy alterado le confesó el crimen: “Me eché a dos, me eché a la hermana y traigo a la chacha en la cajuela. No sé qué hacer, creo que voy a suicidarme”. Como llevaba las ropas manchadas de sangre, le pidió a su incondicional le proporcionara algunas prendas limpias, éste se las facilitó, pero pidió a Diego que se fuera de su casa; sin perder tiempo, Santoy se subió de nuevo al auto y se marchó.
El joven criminal manejó con rumbo a la Colonia Chepevera, a unos 15 minutos de donde vivía la familia Peña Coss, mientras conducía, le dijo a Caty que no se asustara, que no la lastimaría , pero que la iba a dejar lejos. Al llegar al sitio donde la dejaría, Diego la desató y le quitó a cinta de la boca, entonces la nana le pidió por favor, que le diera cinco o diez pesos para que se pudiera regresar, situación que Diego aceptó y de su bolsillo sacó una moneda de diez pesos y se la dio. De inmediato se subió al auto y emprendió una vez más la huida. Catalina, algo desubicada, sólo pensó en regresar al domicilio de su patrona para averiguar qué había pasado.
Mientras tanto, en su casa, moribunda y desangrándose, Érika se logró arrastrar hasta la oficina donde estaba Linda, la secretaria de su mamá, cuando lo consiguió, ésta se quedó estupefacta al ver a la joven en ese estado, así es que tomó su teléfono celular y llamó a Azura, la hermana mayor, quien se encontraba en su habitación, en la segunda planta de la casa, elaboraba un trabajo escolar y según ella, no se percató de la tragedia ocurrida en su domicilio porque estaba escuchando música en su computadora personal con los audífonos puestos. Cuando sonó su teléfono, Linda le pide que baje pronto, pues su hermana Érika estaba herida de gravedad.
Tiempo más tarde, alrededor de las 17:00 horas, la Policía Municipal de Monterrey arribó al hogar de Humberto Leal, amigo de Diego y se lo llevaron detenido. Al día siguiente por la mañana, la policía encontró el auto modelo Neon, en el cual Diego Santoy escapó y metió en la cajuela a Caty, la nana de los niños que asesinó.