HACE 29 AÑOS ASESINARON A “EL PIRULÍ”

ARCHIVOS SECRETOS DE POLICÍA

POR: LUIS FRANCISCO MACÍAS

Víctor Yturbe “el pirulí”, famoso cantante romántico en la década de los años setenta y ochenta, murió cobardemente asesinado después de abrir la puerta de su residencia al oír que tocaban. La fotografía de arriba muestra la entrada de su casa, en el fraccionamiento las arboledas, en Atizapán de Zaragoza. A la derecha, familiares del infortunado cantautor, recibieron condolencias de sus amistades y compañeros artistas. También se observa con una cruz junto a la puerta, el lugar donde el cantante fue abatido.

SU MUERTE A DOMICILIO

A 29 años de distancia, el misterio acerca de la muerte de Víctor Iturbe el pirulí, no se ha develado. El cantante fue asesinado en la puerta de su residencia el 29 de noviembre de 1987. Tres matones a sueldo le dispararon a quemarropa de manera sorpresiva.

La prensa dio amplio seguimiento a las pesquisas policiacas, aunque el caso nunca fue esclarecido y se cerró debido a la falta de información y cooperación por parte de su familia.

No obstante, las líneas de investigación giraron en torno a diversos móviles, como el pasional, ajuste de cuentas por parte del crimen organizado y por deudas económicas.

La información hemerográfica apunta que aquel domingo por la noche el cantante había sido asesinado por una venganza en su casa del fraccionamiento las arboledas, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Entre las pesquisas, se estableció que el artista había iniciado la obra en construcción de un condominio ubicado en el mismo fraccionamiento. Dicha obra se suspendió por conflictos entre los trabajadores y el cantante, quienes lo demandaron ante las autoridades judiciales. Se supo también que Víctor Yturbe era propietario del rancho denominado el jilguero, en Puerto Vallarta. En dicha propiedad, el cantante se dedicaba al cultivo de la planta del nopal, cuya producción le dejaba fuertes dividendos. Este diario supo que el cantante contaba con varios socios, con quienes tuvo fricciones de tipo económico.

Informes proporcionados por la Procuraduría de Justicia del Estado de México, señalaron que debido a la manera tan cruel y despiadada en que fue asesinado Víctor Yturbe, se afirmó que los autores fueron consumados gatilleros profesionales.

FUE GRAN ROMÁNTICO EN LA HISTORIA DE NUESTRA MÚSICA

Víctor Manuel de Anda Yturbe nació en ciudad valles, San Luis Potosí el 8 de mayo de 1936; fue famoso cantante de boleros y considerado como el mejor intérprete de este género en México. Su nacimiento como cantante fue en Puerto Vallarta, por lo que le tenía un profundo amor y arraigo a esa ciudad de la costa de Jalisco.

El apodo de “El pirulí” nació de un accidente gracioso cuando Víctor era payaso acuático. En un show perdió el equilibrio y como no sabía nadar, se aferró a los esquís para no ahogarse y el locutor que entonces narraba lo que sucedía en el show, empezó a decir:

-¡Miren, éste parece un pirulí!

A lo largo de su extensa carrera grabó numerosos discos siempre con la colaboración de Chamín Correa y obtuvo grandes éxitos que a tantos años de su muerte, siguen despertando el cariño y el afecto del público y consolidan el título que se ganó como el romántico de la historia en la música mexicana contemporánea.

Víctor Yturbe participó en varias ocasiones en el festival OTI y algunas personas lo llamaron el “MIL OTIS”, sobrenombre que lejos de ofenderlo o molestarlo le hacía gracia y mientras esa gente lo llamaba así, él se apodaba “El albañil de la canción” porque trabajaba todos los días, a toda hora y aun así se daba tiempo para atender a su familia y su rancho. En la foto, con Sergio Esquivel y Raúl Velasco.

TUVO UNA VIDA AZAROSA Y LLENA DE LUJOS

Los servicios periciales certificaron  que las balas utilizadas por los criminales fueron de calibre 9 milímetros, expansivas; cuatro de los seis disparos recibidos por el artista, resultaron mortales. Estos fueron en el cuello -que le entró por la espalda y considerado como el tiro de gracia -y tres en el abdomen.

Fueron tres los sujetos de aspecto descuidado -uno de ellos cubierto con pasamontañas- los que consumaron el trabajo criminal.

La policía contaba con los retratos hablados de los homicidas. Hubo dos testigos oculares, quienes colaboraban con las autoridades y estaban celosamente vigilados por agentes a fin de brindarles toda la protección necesaria.

Tres proyectiles fueron encontrados en el interior de la casa del cantante y un cartucho del mismo calibre, y expansivo de la marca Geco, se localizó en la jardinera de la residencia afuera de ésta.

Llama la atención que días después, en la “reconstrucción de los hechos”, se reveló que el cuerpo de “el pirulí” fue arrastrado del lugar donde cayó muerto y la alfombra, donde había rastros de sangre, se mandó lavar para eliminar toda posible evidencia que hubiera ayudado a esclarecer el homicidio, dando pie a que la escena del crimen fuera alterada por su propia familia, en un acto que desconcertó por completo a la policía.

Peritos revelaron que algún miembro de la familia se dio a la tarea de limpiar todo instantes después de que ocurrió el atentado.

El cojinete, donde cayó recargado e hincado luego de ser acribillado a tiros el popular cantante, fue presumiblemente lavado. Al día siguiente del homicidio fue puesto en su mismo lugar; el mueble aún se encontraba húmedo y en una de sus orillas se le observaron pequeñas huellas de sangre. Eso arrojaba muchas interrogantes.

HABLA SU HIJO

Aquella noche, Víctor Manuel de Anda Pérez, hijo del famoso cantante, hacía trabajos escolares en su recámara. Eran las 22:50 horas del domingo 29 de noviembre. En la casa número 10 de la calle río norte, se encontraban además, su padre y su madre, Irma Pérez de anda.

Dijo el joven estudiante de arquitectura que su mamá se retiró a dormir a su habitación, por lo que su papá se quedó solo viendo la televisión.

-de pronto escuché varias detonaciones. Descendí de la planta alta para cerciorarme de lo que pasaba.

-mi madre me gritó: balacearon a tu padre! corrí hacia la calle y no vi a nadie. Regresé al interior de la casa. Mi padre estaba hincado y recargado sobre un sillón.

-al ver que sangraba abundantemente le presté auxilio, le toqué la yugular y aún estaba con vida, opté por recostarlo en el piso y en seguida fui a buscar a los vecinos para pedirles ayuda. Cuando regresé, mi padre había muerto.

Se precisó que se escucharon varios toquidos a la puerta de la casa, por lo que el artista se levantó de su sillón para abrir.

Su hija había salido y no llevaba llaves. Se presume que Víctor Yturbe la esperaba mirando un programa televisivo.

Por aquellos días se detuvo a Gregoria Javier Esteban, quien había prestado sus servicios como doméstica de la familia yturbe. Junto con su esposo, Jesús pacheco, también detenido, robaron una pistola propiedad del cantante.

La pareja fue consignada al penal de Barrientos, de donde luego de pasar unos meses bajo “la sombra”, obtuvieron su libertad, pero no fue localizada el arma hurtada.

Se supo que el cantautor coleccionaba en su casa valiosas armas, entre pistolas y rifles, que nunca se supo dónde quedaron.

INVESTIGABAN MISTERIOSO TELEFONAZO

El 1 de diciembre de 1987, a dos días del crimen de Víctor Yturbe, su secretario particular, Fernando Aranda, no podía conciliar el sueño. De pronto, el teléfono que estaba a un lado de la cama sonó estrepitosamente.

-Lo tomé en seguida y a través del auricular se escuchó una voz gruesa de hombre maduro que exclamaba: ¡Muerto!, e inmediatamente se cortó la comunicación.

Aquel detalle lo consideró de gran Interés la policía quien abiertamente confirmó que la muerte de “El Pirulí” era una clara y contundente represalia. Pero ninguna pista firme había acerca de aquel crimen. Sólo conjeturas. Se hablaba de fuertes altercados entre el artista potosino y su apoderado Walter Vallejo, quien en una ocasión amenazó de muerte al cantautor, a decir de su secretario.

“El Pirulí” tenía muchas amigas y admiradoras. Una de sus más allegadas fue una mujer de nombre Fanet de Name, a quien el cantante había conocido hacía cuatro años.

-Se conocieron en Acapulco -dijo el secretario Arana -pero debido a que en una de las ocasiones, Víctor Yturbe y su acompañante salieron publicados en una fotografía de un diario capitalino, el artista decidió romper sus relaciones con aquella mujer, por temor a hacerle daño a su esposa e hijos, a quien amaba por sobre todas las cosas.

A través de los años, amigo lector, se ha manejado como uno de los móviles del asesinato del cantautor el de tipo pasional.

Se dice que Yturbe sostuvo una relación con la mujer de un hombre involucrado a la mafia, quien al descubrir dicho romance lo mandó eliminar. La vida azorosa y llena de lujos que tuvo el cantante representaba un rompecabezas que a la postre obstaculizó el esclarecimiento de su muerte. Tenía muchos enemigos; su muerte puso en jaque en aquella Época a la policía. Puntos oscuros entorpecían las investigaciones. Grupos de agentes eran dados de baja por “ineficientes”. El caso tenía muchas madejas y la policía trataba de hilar cada hebra, inútilmente.

SIN PISTAS

A pesar de las intensas investigaciones policiacas, el homicidio del cantante Víctor Yturbe seguía sin aclararse. Entre las personas que eran interrogadas se encontraban sus secretarios -uno de ellos en la gráfica- y el velador de una obra propiedad del artista victimado. En otra foto se ve un arma similar con la que se le dio muerte al artista potosino.

SOSPECHOSOS

Gregoria Javier Esteban, quien fuera sirvienta del cantante, y su pareja, Jesús Ramírez Pacheco fueron detenidos en aquellos días porque se sospechaba de ellos en el crimen de Víctor Yturbe, pues le habían robado una pistola. Se observa la chamarra deportiva que llevaba el artista al momento de ser acribillado.

CLAVE LA HERENCIA

Era de mucha importancia para los sabuesos policiacos el contenido del testamento que dejó Víctor Yturbe para no frenar las investigaciones acerca de su violento fin. Ello permitiría saber la herencia que dejaba al morir; los bienes no se descartaban, entre otros de los móviles del asesinato.

Sin embargo, la familia del cantante, en todo momento interpuso infinidad de barreras para llegar al contenido del documento notarial. Abogados y el mismo notario entorpecían la labor de los detectives.

El jueves 3 de diciembre se presentaron a declarar la viuda de Víctor Yturbe y su hijo a la procuraduría mexiquense.

La reunión “especial” fue a puerta cerrada. Hermetismo total… ¿qué ocultaban?

Dicha reunión originó que el grupo especial de judiciales que tenía a su cargo las investigaciones del crimen del cantante, cesaran, de momento, en las pesquisas.

Mientras tanto, en algunas impresiones recogidas a los vecinos del artista por los detectives asignados al caso, los entrevistados dijeron que a pesar de que era popular “El Pirulí”, Éste era una persona déspota, grosera y prepotente.

-Siempre andaba armado y a cualquier persona y sin ningún motivo lo insultaba -añadió el vecindario de Las Arboledas.

También se informó que un mes antes de ser asesinado, Víctor Yturbe planeaba vender su obra en construcción -del Fraccionamiento Las Arboledas, límite con el Club de Golf Hacienda -por tener líos de dinero.

Desde hacía siete años dicha obra estaba abandonada y el cantante tuvo problemas con las asociaciones de colonos porque, entre otras cosas, no contaba con permisos para construir.

Se dijo que el cantante debía grandes cantidades de dinero, debido a su rancho en Puerto Vallarta, que tenía una extensión de 21 hectáreas y un valor de varios millones de pesos, aparte de la inversión. Este aspecto se manejaba también como móvil del crimen.

Y sospechosos en el asesinato del artista emprendían la desbandada con el objeto de evadir toda acción de la justicia. Hasta la familia se fue a Los Ángeles, California.

Socios, amigos y allegados al famoso cantante desaparecían del mapa.

Durante diciembre de 1987 la Procuraduría anunció el cierre del caso debido a la poca colaboración de la familia del cantante en la investigación del asesinato, debido a su negativa a cooperar y determinar que el homicidio se debió a “un simple asalto”, teoría que se desechó rápidamente debido a que se señaló que “en caso de robo, aun habiendo resistencia de parte de la víctima, los asaltantes no atacan con tanto salvajismo”.

YO NO MATÉ A “EL PIRULÍ”

El 12 de diciembre de 1987, el actor y cantante Jorge Vargas aseguraba que Él no tenía que ver con el crimen de Víctor Yturbe y dijo que la verdad sobre el caso saldría tarde o temprano (lo que no sucedió).

Jorge fue entrevistado en la oficina del primer comandante del Valle de Cuautitlán, donde dijo a los reporteros que aunque hacía nueve años había tenido problemas con “El Pirulí”, en su momento lo había enfrentado.

-Es ilógico suponer que a estas alturas yo hubiera querido matarlo -dijo Vargas, quien expresó que la Procuraduría de Justicia no la había señalado como sospechoso en ningún momento, y agregó que en las primeras investigaciones en torno al asesinato del cantante, hubo demasiada negligencia de parte del agente del Ministerio Público que tomó conocimiento del crimen.

Agregó que ayudó a la familia que pasaba por momentos de angustia. Fue por humanidad y porque como socio de la ANDA estuve obligado a ello.

Jorge llegó hasta el lugar del crimen y dijo que con todo y la enemistad que tuvo con Víctor Yturbe, reprobaba ese asesinato por la forma bestial y cobarde con que se cometió.

La esposa e hijo de Víctor Yturbe, Irma Pérez y Víctor Manuel de Anda Pérez, en el momento en que terminaban de declarar acerca del crimen del famoso cantante. Se les practicó la prueba de Harrison, resultando negativa.

Un avión aeronaval en que viajaban los futbolistas y técnicos del prestigioso equipo Alianza de Lima, cayó al mar cerca de esa capital. Murieron sus 42 ocupantes, excepto el piloto de la nave, informaba la Marina el jueves 10 de diciembre de 1987.

El teniente primero de la Marina, Edilberto Villar Molina, sobrevivió gracias a que utilizó sus ropas como salvavidas, lo que le permitió flotar toda la noche en las agitadas aguas.

El bimotor Fokker F-17, propiedad de la Armada, había sido fletado por el club profesional de futbol Alianza de Lima, y llevaba 37 jugadores y personal diverso ligado al club y seis miembros de la tripulación.

Todos los ocupantes del avión eran hombres, excepto una aeromoza. Villar pudo escapar de la cabina después del accidente, y usó técnicas navales de supervivencia.

Los encargados del rescate recogieron a Villar del mar y lo transportaron al Hospital de la Marina, donde recibió tratamiento médico a causa del impacto sicológico y de heridas menores.

Doce cadáveres fueron recuperados del área del accidente. Enorme consternación reflejaban dirigentes y deportistas de todo el continente por tan lamentable accidente de aviación, siendo entonces la peor tragedia del deporte peruano.

El viaje se había iniciado en Pucallpa, región amazónica, donde el Alianza de Lima había ganado 1-0 al Deportivo Pucallpa y logró el comando del torneo peruano.

El piloto sobreviviente hizo un dramático relato:

-Dimos dos tumbos al tocar el agua. Todo parecía que iba bien en el descenso de emergencia, pero algo pasó y la aeronave se inclinó en el segundo tumbo.

-Trataba de salvar a los ocupantes. Lo único que podía hacer en ese momento era amarizar porque tenía problemas en uno de los motores de mi avión.

Se estimó que el avión turbo hélice se impactó en las aguas del Pacífico a una velocidad de 350 kilómetros por hora.

Tras impactar en el agua, en medio de la noche y la niebla, el avión se inclinó hacia el lado del motor averiado, pero no se destrozó por completo.

-Allí vino lo peor, con el impacto en el mar, todo era confusión y gritos -narró Villar.

-Sentía que todo el cuerpo me dolía, en tanto a mí alrededor escuchaba gritos desgarradores, llanto y pedidos de auxilio. Miraba a todos lados, pero era inútil, estábamos en la más completa oscuridad.

Ya en el agua, el piloto escuchó cerca que el goleador Alfredo Tomasini se quejaba con fracturas de piernas.

-Haciendo un esfuerzo y con el dolor del golpe aún, lo llevé hasta la cola del Fokker y le dije que se agarrara fuerte y tratara de no dejarse ganar por la inconsciencia o el sueño.

-Nuevamente nadé y me encontré con el arquero José González Ganoza. Tenía varios golpes en la cabeza y el cuerpo; estaba seminconsciente y sólo ayudado por su gran fortaleza física pudimos llegar hasta uno de los tanques de combustible que flotaba en el mar.

En las horas siguientes el piloto dijo que vio con gran dolor desfallecer primero al arquero y después a Tomasini. Nunca pudo encontrar al entrenador Marcos Calderón ni a los otros futbolistas del Alianza.

Varias horas después de la tragedia, un helicóptero naval que realizaba la primera búsqueda tras declararse perdido al avión, rescató al piloto nadando penosamente en el mar, muy cerca de la costa de Ventanilla, al norte de Lima.

El sábado 12 de diciembre se recuperó la nariz del avión, pero aún no se hallaba la caja negra.

Por último, se estableció que fallas técnicas y un “probable” error humano causaron la tragedia del avión. Y mientras se conocía el dramático testimonio del piloto, en la cancha del Estadio de Alianza permanecían once grandes cruces de flores, en formación simbólica como para un partido de postrer adiós, en memoria de los caídos. En las tribunas, millares de hinchas aguardaban el rescate de sus ídolos. El mar no los había devuelto aún, excepto seis cadáveres que fueron hallados flotando en las aguas del Pacífico, luego de la tragedia en el peor historial deportivo del Perú.