/ viernes 29 de enero de 2021

Pasta de Conchos, la mina de Grupo México que sepultó a 65 trabajadores

La acumulación de gas provocó una onda expansiva que sorprendió a más de 80 trabajadores que laboraban en la extracción de carbón

En Pasta de Conchos todo está pintado de gris. Las casas, las calles, el suelo, el cielo, hasta las personas tienen un tono grisáceo. No es un lugar recóndito, pero lo parece y más desde que aconteció aquella tragedia maldita en el año 2006, cuando 65 mineros quedaron atrapados en las entrañas de la mina, a causa de una explosión provocada por acumulación de gas grisú.

Los varones que nacen en la comunidad de San Juan de Sabinas, Coahuila, tienen dos destinos, en cuanto la edad les permite, se internan en los temibles túneles de la mina hasta que su salud no pueda más; la segunda opción es brincar la frontera y buscar “el sueño americano” en los Estados Unidos. Ambas alternativas son crueles, pero es todo lo que hay.

Aquella madrugada del 19 de febrero del 2006, 87 mineros, laboraban en la mina 8 de Pasta de Conchos, perteneciente a la empresa Industrial Minera Grupo México, cuyo dueño en ese momento era el millonario Germán Larrea Mota Velasco, uno de los hombres más ricos del mundo y el segundo más acaudalado del país.


DESPERTAR VIOLENTO

Eran las 02:30 horas cuando sobrevino la desgracia. Un estruendo repentino sacudió la tierra. Una onda expansiva derribó varios muros de la mina, sepultando a 65 trabajadores y golpeando alrededor de 13 mineros más que se encontraban más cerca de la salida.

De inmediato la sirena de la alarma se comenzó a escuchar. Esa alerta endemoniada que los habitantes nunca quieren y nunca esperan que suene. El caos imperó, mineros que hacían otras labores desde la superficie pidieron ayuda y poco a poco, el grito de la desgracia llegó hasta los oídos de las familias de los atrapados en el subsuelo.

Pronto hombres, mujeres y niños se agolparon a la entrada de la mina, pero ya algún directivo de la empresa había dado la orden de cerrar el acceso a toda persona. También llegaron varios elementos de la policía municipal y dos ambulancias de la Cruz Roja.

Foto: Archivo La Prensa

Para sorpresa de muchos, dos mineros salieron de la boca del infierno por su propio pie, pero tambaleándose. Entonces varios compañeros suyos se acercaron de inmediato a auxiliarlos.

Los heridos comentaron que había más compañeros cerca de la salida y pidieron que los ayudaran. Los demás no dudaron en hacerlo y en total lograron rescatar a 13 mineros más. Algunos estaban inconscientes, otros sangraban de la cabeza y otros por la nariz. La onda expansiva fue tan agresiva que los golpeó con furia, provocándoles varias heridas. Así que fueron llevados al Hospital General para que recibieran atención médica.

CUADRILLAS IMPROVISADAS

Una hora después del feroz estallido, varios mineros formaron tres cuadrillas con la intención de ingresar a la mina y tratar de despejar los derrumbes en los túneles, para llegar hasta sus compañeros atrapados.

Sin embargo, no pudieron hacer mucho, los accesos estaban por completo colapsados, bloqueados y se necesitaba más que voluntad para poder rescatar a los 65 mineros. Se requería de una estrategia y maquinaria para realizar el salvamento.

Mientras tanto, varios compañeros pudieron comprobar que el ventilador que proporcionaba oxígeno a los trabajadores seguía encendido y eso les dio un poco de esperanzas, no obstante, bien sabían también, que cada minuto que pasara era vital para que sus camaradas pudieran salvar la vida.

Foto: Archivo La Prensa

El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, arribó a la zona de la tragedia pasadas las 08:00 horas y se topó con un panorama desolador. Antes de que pudiera ingresar a las instalaciones de la mina, decenas de personas le suplicaron que hiciera todo lo posible por sacar a sus familiares atrapados. Cuando por fin logró entrar, para estar al tanto de los trabajos de rescate, se comunicó de inmediato con el presidente Vicente Fox, para informarlo de lo que sucedía.

El mandamás de la nación ordenó que se implementara el Plan DN-III, el cual consiste en que las Fuerzas Armadas intervengan para auxiliar a la población ante cualquier tipo de catástrofe. Así que docenas de soldados arribaron a Pasta de Conchos para colaborar con las brigadas de rescate, o al menos, eso se esperaba que hicieran.

Sepultados en las entrañas del infierno

Minutos de auténtica agonía padecieron los familiares de las víctimas, quienes agolpados a la entrada de la mina pedían por la vida de sus seres queridos


Antes del mediodía, Humberto Moreira y el gerente de la mina, Rubén Escudero, informaron, en medio del tumulto de familiares y medios de comunicación nacionales e internacionales, que varias brigadas de rescatistas en coordinación con elementos del Ejército laboraban para levantar los derrumbes ocasionados por la explosión, con el objetivo de llegar hasta donde se encontraban los mineros atrapados.

Foto: Archivo La Prensa

Sin embargo, señalaron que las labores no eran sencillas, debido a las características de la mina, de los derrumbes, de la distancia a la que se encontraban trabajando los mineros, pero sobre todo, porque existía acumulación de gas, que amenazaba con provocar más explosiones.

Por último, el gobernador Humberto Moreira pidió a los familiares de los afectados que tuvieran confianza en las autoridades, que los mantendrían al tanto de lo que sucedía, y aseguró, que el presidente Vicente Fox haría acto de presencia en las próximas horas para atestiguar las labores de salvamento.


FAMILIARES DENUNCIAN ANOMALÍAS

Por otra parte, familiares de los mineros afectados exigieron explicaciones al gerente de la mina, respecto a que desde varios meses atrás, los trabajadores denunciaron varias irregularidades; una de ellas, es que reportaron de una excesiva concentración de gas por arriba de los estándares legales para poder laborar. También exigieron más ventiladores para oxigenar los túneles. Además, revelaron que desde el año 2004, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social notificó 48 anomalías que ponían en peligro la vida de los mineros.

Al respecto, el señor Escudero aseguró que se habían resarcido 42 anomalías, a lo cual, los familiares señalaron que eso era mentira y le exigieron que mostrara evidencias o documentos que respaldara lo que estaba diciendo.

Foto: Archivo La Prensa

Por último, el gerente de la mina declaró que el pronóstico sobre la compleja situación era reservado, pero que seguirían trabajando para salvar la vida de los trabajadores.

Después de aquella rueda de prensa, los familiares de las víctimas se quedaron con más incertidumbres que certezas. Pero lo que tenían bien claro, era que sus familiares trabajaban en condiciones deplorables y los dueños de la mina fueron negligentes ante sus demandas.


INSPECCIÓN EN PASTA DE CONCHOS

El 8 de julio del 2004, una comisión de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social realizó una inspección de Seguridad e Higiene en las instalaciones de la mina de Pasta de Conchos, en aquel momento, los verificadores asentaron por escrito que la empresa no cumplía con 48 requerimientos operativos, los cuales ponían en grave riesgo la vida de los trabajadores.

Así que la Secretaría del Trabajo puso un plazo de 60 días para que la empresa Industrial Minera Grupo México subsanara dichas irregularidades. No obstante, el plazo se cumplió y la empresa no cubrió con dichos requerimientos. Pasó más de un año y el consorcio minero reportó a las autoridades que había resarcido algunas anomalías, sin embargo, nunca se dio a conocer con claridad cuáles ni cuántas.

Foto: Archivo La Prensa

El asunto fue que los mineros que laboraban en Pasta de Conchos, reportaron hasta el día de la tragedia acumulación excesiva de gas, la falta de más ventiladores, fallas en diversas maquinarias, malas condiciones de las vigas con que se apuntalaban los túneles y la falta de polvo, para neutralizar las concentraciones de gas metano y grisú.


UN FUNCIONARIO FEDERAL EN LA MINA

El lunes 20 de febrero por la tarde, por órdenes del presidente Vicente Fox, arribó a San Juan de Sabinas, Coahuila, el secretario del Trabajo, el químico Francisco Javier Salazar, quien en medio de la tensión, la zozobra y la desesperación de los familiares ingresó con ayuda de sus escoltas a las instalaciones de la mina.

La crisis estuvo a punto de estallar cuando un hombre se le fue encima y lo tomó por el cuello, pero un escolta del Estado Mayor Presidencial logró someterlo.

Foto: Archivo La Prensa

Por otra parte, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, SNTMMSRM, Napoleón Gómez Urrutia, se dio cita en Pasta de Conchos, para apoyar a su gremio y declaró a los medios de comunicación que los trabajos de rescate eran complicados debido a la estructura de la mina.

Pero sobre todo, hizo énfasis en que las autoridades correspondientes tenían que hacer una investigación a fondo, para determinar las causas del siniestro, ya que en 2004 la Secretaría del Trabajo había reportado más de 40 irregularidades en la mina.

Por último, señaló que no abandonaría el lugar, hasta que se concluyeran las labores de salvamento y brindaría todo el apoyo a los familiares de las víctimas.

Foto: Archivo La Prensa


DESAFORTUNADA DECLARACIÓN DEL SECRETARIO DEL TRABAJO

Ese mismo día por la noche, el secretario del Trabajo Francisco Javier Salazar dio una entrevista a Televisa, donde no reveló nada nuevo. El conductor lo cuestionó sobre qué tan cierto era que una acumulación de gas había sido la causa del estallido, a lo que el funcionario dio una respuesta muy controvertida: “Mira, Joaquín, tenemos ya muchos testimonios de que los poceros, la gente que baja, se las ‘truenan’ antes de bajar, pero para aguantar, se echan un trago o le dan una fumada a algo…”.

De esa forma, el funcionario dio a entender que lo más probable, fue que la explosión se ocasionó por una irresponsabilidad de los mineros.

Foto: Archivo La Prensa

Al siguiente día muy temprano, los medios preguntaron al gobernador Humberto Moreira qué pensaba acerca de lo dicho por el secretario Javier Salazar: “Yo leí y releí la nota y asegura que los mineros que bajan se las ‘truenan’ y por eso explotan las minas es una cosa absurda lo que está diciendo, si tiene las pruebas, que nos las demuestre…”.

A los dueños sólo les importa la producción

Los compañeros de los afectados denunciaron que los directivos de la empresa no invertían ni en las herramientas más básicas

CONFÍO EN DIOS QUE LOS MINEROS SERÁN RESCATADOS

Vicente Fox

A tres días del accidente en Pasta de Conchos, el mandatario Vicente Fox realizó una gira por el estado de Sinaloa, ahí, fue cuestionado por los medios de comunicación acerca de por qué no había supervisado los trabajos de rescate personalmente: “Estoy al pendiente de todo, el secretario Salazar es un hombre de toda mi confianza y él se está encargando de eso… Pero aprovecho para decirle a los familiares, que estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance… estamos también uniendo nuestras oraciones y nuestros buenos deseos… Yo espero que las cosas salgan bien y seguiremos al pendiente cada minuto”.

VOLVÍ A NACER

HERBEY FLORES MORENO

La Prensa logró recoger el testimonio de un sobreviviente a la tragedia, se trató del minero Herbey Flores Moreno, quien a las afueras del Hospital General de Nueva Rosita, dio su valioso testimonio: -Desde el pasado miércoles, el metanómetro marcaba la presencia de gas grisú en 2.7 y 2.8 por ciento, la proporción era variable cada día, lo cierto es que trabajábamos bajo un inminente riesgo ante la falta de las condiciones de seguridad adecuadas. Volví a nacer, yo y mis compañeros que logramos salir estamos vivos de milagro, aún no termino de darle gracias a Dios por darme otra oportunidad, para ver a mi esposa, mi hija y toda mi familia.

Foto: Archivo La Prensa

-Tenía tres días trabajando en la plancha, operaba una banda transportadora, cuando escuché un fuerte tronido y ya no supe nada. Vi todo negro como lumbre y un aire bastante caliente que me aventó varios metros y me desmayé. Cuando desperté eran las cuatro de la mañana y los compañeros ya me habían sacado.

Y nuestra compañera reportera le preguntó: ¿Por qué decidió trabajar en la mina? –Porque aquí no hay opciones, señorita, y cuando uno no estudia hay que trabajar y aquí sólo tenemos la mina. ¿Cree, por las condiciones de la mina y la explosión, que sus compañeros estén vivos? –Ojalá mis compañeros salieran con vida, es algo que le ruego a Dios, pero hay que ser realistas, si se derrumbaron los tres cañones de la mina no entra el oxígeno y se acumula el gas, y se pueden asfixiar… la verdad, yo pienso que ellos ya están muertos.

-Aquí el problema es que a la empresa no le interesa la seguridad ni nosotros los trabajadores, a ellos sólo les importa la producción, y mire, aquí están las consecuencias, finalizó Herbey, quien era evidente su gusto de regresar con vida a casa.


FALLIDOS INTENTOS DE BRIGADISTAS

El miércoles 22 de febrero, se dieron más malas noticias a los familiares de los atrapados, pues el director de Protección Civil de la comunidad de San Juan Sabinas, Federico Méndez, les comunicó que “Donde supuestamente debían estar dos mineros trabajando (a unos 40 metros de la entrada de la mina) no se encontró a nadie y por los derrumbes en los túneles ha sido muy complejo maniobrar… Los pronósticos no son muy alentadores”.

El director de la mina, Rubén Escudero, señaló que seis especialistas estadounidenses arribaron a Pasta de Conchos para brindar su ayuda en el rescate. Y por último, señaló que las labores quedaban por el momento suspendidas hasta tener una nueva estrategia para continuar con el despeje de los túneles derrumbados.


FRUSTRACIÓN E INDIGNACIÓN

Por obvias razones, las declaraciones hechas para la televisión del secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Salazar, refiriéndose a que los mineros laboraban bajo los influjos de alguna droga y que por su culpa se ocasionó la explosión, no cayeron muy bien a los familiares de los trabajadores afectados, así que, aquella tarde cuando le tocó tomar la palabra, las personas estaban muy disgustadas con él y le recriminaron sus dichos, calificándolos de injustos.



La mina sí cumplía con las reglas


Los directivos afirmaron que la empresa había subsanado las anomalías señaladas por la Secretaría del Trabajo

No obstante, la situación se salió de control, cuando Javier Salazar defendió a la empresa Grupo México, al decir que el corporativo había pasado con éxito varias inspecciones a inicios de año. Entonces el tumulto le enumeró un sinfín de anomalías en la mina, Trabajadores de otros turnos le gritaron que la empresa no gastaba ni un solo centavo en la seguridad de los trabajadores. Varios más le reclamaron que sus herramientas así como sus equipos de protección eran obsoletos y que ni en eso los patrones querían gastar.

Foto: Archivo La Prensa

Tartamudeando, el funcionario federal se vio rebasado y sin argumentos para contestar. Los familiares también exigieron la presencia del presidente Vicente Fox, pues señalaron que no querían que rezara por ellos, sino que de verdad empleara todos los recursos para sacar a sus parientes, pues hasta ese momento, no tenían certidumbre siquiera, de que los dueños de la mina estaban trabajando para rescatar a sus seres queridos.

NO HUBO NEGLIGENCIA CAMIMEX


Por su parte, Sergio Esqueda Almazán, director de la Cámara Minera de México, señaló que las recomendaciones asentadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social hacia Grupo México fueron menores. También dijo que atrás había quedado la imagen de la minería primitiva en la que se tenía a los trabajadores en condiciones precarias, ya que actualmente las minas cuentan con estrictos sistemas de seguridad y se invierten millones de dólares en maquinaria y equipo especializado:

-Grupo México no es la excepción, es una empresa que cumple cabalmente con las normas de seguridad y cumple en regla con lo estipulado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Cuando fue cuestionado por los bajos salarios de los mineros respondió: -Esas son apreciaciones muy vagas y tendenciosas. Si revisamos bien, el sector minero es el que mayores beneficios ha tenido. Ahora tenemos a mineros que ganan entre 3 mil 500 a 10 mil pesos mensuales, además del reparto de sus utilidades.

Foto: Archivo La Prensa

Cabe señalar, que lo declarado por Esqueda Almazán contradecía las versiones de varios mineros entrevistados en Pasta de Conchos, quienes aseguraron que un trabajador sindicalizado ganaba 150 pesos diarios, mientras uno que laboraba por medio de contratista percibía 70 al día, es decir, $1960 pesos al mes.


GERMÁN LARREA NO DIO LA CARA

El jueves 23 de febrero, los mineros de Pasta de Conchos exigieron la presencia del propietario de Grupo México, Germán Larrea Mota Velasco, quien hasta ese momento no se pronunció sobre la tragedia y mucho menos, hecho acto de presencia en la mina.

Por ello, Juan Linares Montúfar, presidente del Consejo General de Vigilancia y Justicia del Sindicato Minero, respaldó a nombre de los trabajadores de Pasta de Conchos, la exigencia del líder minero Napoleón Gómez Urrutia de realizar una investigación imparcial, objetiva y lo más rápida posible.

-Nosotros apoyamos la decisión de Gómez Urrutia de cerrar la mina sino se atienden las demandas de seguridad y las denuncias de los trabajadores sindicalizados, ya que existen afirmaciones de algunos agremiados de que fueron obligados a firmar actas de supervisión bajo amenazas de imputarles cargos.

Foto: Archivo La Prensa

“Éste podría ser el caso de la revisión del 7 de febrero, en la cual se está escudando la empresa para decir que no existían irregularidades en la mina. Además exigimos una actuación responsable, donde se nos hable de frente y con la verdad, y no a cuentagotas como está ocurriendo con la información que proporciona la empresa a las familias de los mineros atrapados.

“Por último, también exigimos que el señor Germán Larrea Mota Velasco de la cara y se presente a darnos todas las explicaciones que hagan falta. Por otra parte, lamentamos que el señor presidente Vicente Fox no haya hecho acto de presencia tampoco, y no se haya comunicado con las familias de los mineros. A nosotros de nada nos sirve que nos diga que está al tanto, queremos que venga y nos dé la cara, porque su enviado, el secretario del Trabajo, Javier Salazar, es un déspota que no sirve para nada, -concluyó el representante del sindicato minero.

Ese día por la noche, el presidente Vicente Fox ratificó en una entrevista, que el secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Salazar Sáenz, seguiría en San Juan de Sabinas, Coahuila, como representante del gobierno federal, haciéndose cargo de la emergencia en Pasta de Conchos.

CONTINUARÁ…

En Pasta de Conchos todo está pintado de gris. Las casas, las calles, el suelo, el cielo, hasta las personas tienen un tono grisáceo. No es un lugar recóndito, pero lo parece y más desde que aconteció aquella tragedia maldita en el año 2006, cuando 65 mineros quedaron atrapados en las entrañas de la mina, a causa de una explosión provocada por acumulación de gas grisú.

Los varones que nacen en la comunidad de San Juan de Sabinas, Coahuila, tienen dos destinos, en cuanto la edad les permite, se internan en los temibles túneles de la mina hasta que su salud no pueda más; la segunda opción es brincar la frontera y buscar “el sueño americano” en los Estados Unidos. Ambas alternativas son crueles, pero es todo lo que hay.

Aquella madrugada del 19 de febrero del 2006, 87 mineros, laboraban en la mina 8 de Pasta de Conchos, perteneciente a la empresa Industrial Minera Grupo México, cuyo dueño en ese momento era el millonario Germán Larrea Mota Velasco, uno de los hombres más ricos del mundo y el segundo más acaudalado del país.


DESPERTAR VIOLENTO

Eran las 02:30 horas cuando sobrevino la desgracia. Un estruendo repentino sacudió la tierra. Una onda expansiva derribó varios muros de la mina, sepultando a 65 trabajadores y golpeando alrededor de 13 mineros más que se encontraban más cerca de la salida.

De inmediato la sirena de la alarma se comenzó a escuchar. Esa alerta endemoniada que los habitantes nunca quieren y nunca esperan que suene. El caos imperó, mineros que hacían otras labores desde la superficie pidieron ayuda y poco a poco, el grito de la desgracia llegó hasta los oídos de las familias de los atrapados en el subsuelo.

Pronto hombres, mujeres y niños se agolparon a la entrada de la mina, pero ya algún directivo de la empresa había dado la orden de cerrar el acceso a toda persona. También llegaron varios elementos de la policía municipal y dos ambulancias de la Cruz Roja.

Foto: Archivo La Prensa

Para sorpresa de muchos, dos mineros salieron de la boca del infierno por su propio pie, pero tambaleándose. Entonces varios compañeros suyos se acercaron de inmediato a auxiliarlos.

Los heridos comentaron que había más compañeros cerca de la salida y pidieron que los ayudaran. Los demás no dudaron en hacerlo y en total lograron rescatar a 13 mineros más. Algunos estaban inconscientes, otros sangraban de la cabeza y otros por la nariz. La onda expansiva fue tan agresiva que los golpeó con furia, provocándoles varias heridas. Así que fueron llevados al Hospital General para que recibieran atención médica.

CUADRILLAS IMPROVISADAS

Una hora después del feroz estallido, varios mineros formaron tres cuadrillas con la intención de ingresar a la mina y tratar de despejar los derrumbes en los túneles, para llegar hasta sus compañeros atrapados.

Sin embargo, no pudieron hacer mucho, los accesos estaban por completo colapsados, bloqueados y se necesitaba más que voluntad para poder rescatar a los 65 mineros. Se requería de una estrategia y maquinaria para realizar el salvamento.

Mientras tanto, varios compañeros pudieron comprobar que el ventilador que proporcionaba oxígeno a los trabajadores seguía encendido y eso les dio un poco de esperanzas, no obstante, bien sabían también, que cada minuto que pasara era vital para que sus camaradas pudieran salvar la vida.

Foto: Archivo La Prensa

El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, arribó a la zona de la tragedia pasadas las 08:00 horas y se topó con un panorama desolador. Antes de que pudiera ingresar a las instalaciones de la mina, decenas de personas le suplicaron que hiciera todo lo posible por sacar a sus familiares atrapados. Cuando por fin logró entrar, para estar al tanto de los trabajos de rescate, se comunicó de inmediato con el presidente Vicente Fox, para informarlo de lo que sucedía.

El mandamás de la nación ordenó que se implementara el Plan DN-III, el cual consiste en que las Fuerzas Armadas intervengan para auxiliar a la población ante cualquier tipo de catástrofe. Así que docenas de soldados arribaron a Pasta de Conchos para colaborar con las brigadas de rescate, o al menos, eso se esperaba que hicieran.

Sepultados en las entrañas del infierno

Minutos de auténtica agonía padecieron los familiares de las víctimas, quienes agolpados a la entrada de la mina pedían por la vida de sus seres queridos


Antes del mediodía, Humberto Moreira y el gerente de la mina, Rubén Escudero, informaron, en medio del tumulto de familiares y medios de comunicación nacionales e internacionales, que varias brigadas de rescatistas en coordinación con elementos del Ejército laboraban para levantar los derrumbes ocasionados por la explosión, con el objetivo de llegar hasta donde se encontraban los mineros atrapados.

Foto: Archivo La Prensa

Sin embargo, señalaron que las labores no eran sencillas, debido a las características de la mina, de los derrumbes, de la distancia a la que se encontraban trabajando los mineros, pero sobre todo, porque existía acumulación de gas, que amenazaba con provocar más explosiones.

Por último, el gobernador Humberto Moreira pidió a los familiares de los afectados que tuvieran confianza en las autoridades, que los mantendrían al tanto de lo que sucedía, y aseguró, que el presidente Vicente Fox haría acto de presencia en las próximas horas para atestiguar las labores de salvamento.


FAMILIARES DENUNCIAN ANOMALÍAS

Por otra parte, familiares de los mineros afectados exigieron explicaciones al gerente de la mina, respecto a que desde varios meses atrás, los trabajadores denunciaron varias irregularidades; una de ellas, es que reportaron de una excesiva concentración de gas por arriba de los estándares legales para poder laborar. También exigieron más ventiladores para oxigenar los túneles. Además, revelaron que desde el año 2004, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social notificó 48 anomalías que ponían en peligro la vida de los mineros.

Al respecto, el señor Escudero aseguró que se habían resarcido 42 anomalías, a lo cual, los familiares señalaron que eso era mentira y le exigieron que mostrara evidencias o documentos que respaldara lo que estaba diciendo.

Foto: Archivo La Prensa

Por último, el gerente de la mina declaró que el pronóstico sobre la compleja situación era reservado, pero que seguirían trabajando para salvar la vida de los trabajadores.

Después de aquella rueda de prensa, los familiares de las víctimas se quedaron con más incertidumbres que certezas. Pero lo que tenían bien claro, era que sus familiares trabajaban en condiciones deplorables y los dueños de la mina fueron negligentes ante sus demandas.


INSPECCIÓN EN PASTA DE CONCHOS

El 8 de julio del 2004, una comisión de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social realizó una inspección de Seguridad e Higiene en las instalaciones de la mina de Pasta de Conchos, en aquel momento, los verificadores asentaron por escrito que la empresa no cumplía con 48 requerimientos operativos, los cuales ponían en grave riesgo la vida de los trabajadores.

Así que la Secretaría del Trabajo puso un plazo de 60 días para que la empresa Industrial Minera Grupo México subsanara dichas irregularidades. No obstante, el plazo se cumplió y la empresa no cubrió con dichos requerimientos. Pasó más de un año y el consorcio minero reportó a las autoridades que había resarcido algunas anomalías, sin embargo, nunca se dio a conocer con claridad cuáles ni cuántas.

Foto: Archivo La Prensa

El asunto fue que los mineros que laboraban en Pasta de Conchos, reportaron hasta el día de la tragedia acumulación excesiva de gas, la falta de más ventiladores, fallas en diversas maquinarias, malas condiciones de las vigas con que se apuntalaban los túneles y la falta de polvo, para neutralizar las concentraciones de gas metano y grisú.


UN FUNCIONARIO FEDERAL EN LA MINA

El lunes 20 de febrero por la tarde, por órdenes del presidente Vicente Fox, arribó a San Juan de Sabinas, Coahuila, el secretario del Trabajo, el químico Francisco Javier Salazar, quien en medio de la tensión, la zozobra y la desesperación de los familiares ingresó con ayuda de sus escoltas a las instalaciones de la mina.

La crisis estuvo a punto de estallar cuando un hombre se le fue encima y lo tomó por el cuello, pero un escolta del Estado Mayor Presidencial logró someterlo.

Foto: Archivo La Prensa

Por otra parte, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, SNTMMSRM, Napoleón Gómez Urrutia, se dio cita en Pasta de Conchos, para apoyar a su gremio y declaró a los medios de comunicación que los trabajos de rescate eran complicados debido a la estructura de la mina.

Pero sobre todo, hizo énfasis en que las autoridades correspondientes tenían que hacer una investigación a fondo, para determinar las causas del siniestro, ya que en 2004 la Secretaría del Trabajo había reportado más de 40 irregularidades en la mina.

Por último, señaló que no abandonaría el lugar, hasta que se concluyeran las labores de salvamento y brindaría todo el apoyo a los familiares de las víctimas.

Foto: Archivo La Prensa


DESAFORTUNADA DECLARACIÓN DEL SECRETARIO DEL TRABAJO

Ese mismo día por la noche, el secretario del Trabajo Francisco Javier Salazar dio una entrevista a Televisa, donde no reveló nada nuevo. El conductor lo cuestionó sobre qué tan cierto era que una acumulación de gas había sido la causa del estallido, a lo que el funcionario dio una respuesta muy controvertida: “Mira, Joaquín, tenemos ya muchos testimonios de que los poceros, la gente que baja, se las ‘truenan’ antes de bajar, pero para aguantar, se echan un trago o le dan una fumada a algo…”.

De esa forma, el funcionario dio a entender que lo más probable, fue que la explosión se ocasionó por una irresponsabilidad de los mineros.

Foto: Archivo La Prensa

Al siguiente día muy temprano, los medios preguntaron al gobernador Humberto Moreira qué pensaba acerca de lo dicho por el secretario Javier Salazar: “Yo leí y releí la nota y asegura que los mineros que bajan se las ‘truenan’ y por eso explotan las minas es una cosa absurda lo que está diciendo, si tiene las pruebas, que nos las demuestre…”.

A los dueños sólo les importa la producción

Los compañeros de los afectados denunciaron que los directivos de la empresa no invertían ni en las herramientas más básicas

CONFÍO EN DIOS QUE LOS MINEROS SERÁN RESCATADOS

Vicente Fox

A tres días del accidente en Pasta de Conchos, el mandatario Vicente Fox realizó una gira por el estado de Sinaloa, ahí, fue cuestionado por los medios de comunicación acerca de por qué no había supervisado los trabajos de rescate personalmente: “Estoy al pendiente de todo, el secretario Salazar es un hombre de toda mi confianza y él se está encargando de eso… Pero aprovecho para decirle a los familiares, que estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance… estamos también uniendo nuestras oraciones y nuestros buenos deseos… Yo espero que las cosas salgan bien y seguiremos al pendiente cada minuto”.

VOLVÍ A NACER

HERBEY FLORES MORENO

La Prensa logró recoger el testimonio de un sobreviviente a la tragedia, se trató del minero Herbey Flores Moreno, quien a las afueras del Hospital General de Nueva Rosita, dio su valioso testimonio: -Desde el pasado miércoles, el metanómetro marcaba la presencia de gas grisú en 2.7 y 2.8 por ciento, la proporción era variable cada día, lo cierto es que trabajábamos bajo un inminente riesgo ante la falta de las condiciones de seguridad adecuadas. Volví a nacer, yo y mis compañeros que logramos salir estamos vivos de milagro, aún no termino de darle gracias a Dios por darme otra oportunidad, para ver a mi esposa, mi hija y toda mi familia.

Foto: Archivo La Prensa

-Tenía tres días trabajando en la plancha, operaba una banda transportadora, cuando escuché un fuerte tronido y ya no supe nada. Vi todo negro como lumbre y un aire bastante caliente que me aventó varios metros y me desmayé. Cuando desperté eran las cuatro de la mañana y los compañeros ya me habían sacado.

Y nuestra compañera reportera le preguntó: ¿Por qué decidió trabajar en la mina? –Porque aquí no hay opciones, señorita, y cuando uno no estudia hay que trabajar y aquí sólo tenemos la mina. ¿Cree, por las condiciones de la mina y la explosión, que sus compañeros estén vivos? –Ojalá mis compañeros salieran con vida, es algo que le ruego a Dios, pero hay que ser realistas, si se derrumbaron los tres cañones de la mina no entra el oxígeno y se acumula el gas, y se pueden asfixiar… la verdad, yo pienso que ellos ya están muertos.

-Aquí el problema es que a la empresa no le interesa la seguridad ni nosotros los trabajadores, a ellos sólo les importa la producción, y mire, aquí están las consecuencias, finalizó Herbey, quien era evidente su gusto de regresar con vida a casa.


FALLIDOS INTENTOS DE BRIGADISTAS

El miércoles 22 de febrero, se dieron más malas noticias a los familiares de los atrapados, pues el director de Protección Civil de la comunidad de San Juan Sabinas, Federico Méndez, les comunicó que “Donde supuestamente debían estar dos mineros trabajando (a unos 40 metros de la entrada de la mina) no se encontró a nadie y por los derrumbes en los túneles ha sido muy complejo maniobrar… Los pronósticos no son muy alentadores”.

El director de la mina, Rubén Escudero, señaló que seis especialistas estadounidenses arribaron a Pasta de Conchos para brindar su ayuda en el rescate. Y por último, señaló que las labores quedaban por el momento suspendidas hasta tener una nueva estrategia para continuar con el despeje de los túneles derrumbados.


FRUSTRACIÓN E INDIGNACIÓN

Por obvias razones, las declaraciones hechas para la televisión del secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Salazar, refiriéndose a que los mineros laboraban bajo los influjos de alguna droga y que por su culpa se ocasionó la explosión, no cayeron muy bien a los familiares de los trabajadores afectados, así que, aquella tarde cuando le tocó tomar la palabra, las personas estaban muy disgustadas con él y le recriminaron sus dichos, calificándolos de injustos.



La mina sí cumplía con las reglas


Los directivos afirmaron que la empresa había subsanado las anomalías señaladas por la Secretaría del Trabajo

No obstante, la situación se salió de control, cuando Javier Salazar defendió a la empresa Grupo México, al decir que el corporativo había pasado con éxito varias inspecciones a inicios de año. Entonces el tumulto le enumeró un sinfín de anomalías en la mina, Trabajadores de otros turnos le gritaron que la empresa no gastaba ni un solo centavo en la seguridad de los trabajadores. Varios más le reclamaron que sus herramientas así como sus equipos de protección eran obsoletos y que ni en eso los patrones querían gastar.

Foto: Archivo La Prensa

Tartamudeando, el funcionario federal se vio rebasado y sin argumentos para contestar. Los familiares también exigieron la presencia del presidente Vicente Fox, pues señalaron que no querían que rezara por ellos, sino que de verdad empleara todos los recursos para sacar a sus parientes, pues hasta ese momento, no tenían certidumbre siquiera, de que los dueños de la mina estaban trabajando para rescatar a sus seres queridos.

NO HUBO NEGLIGENCIA CAMIMEX


Por su parte, Sergio Esqueda Almazán, director de la Cámara Minera de México, señaló que las recomendaciones asentadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social hacia Grupo México fueron menores. También dijo que atrás había quedado la imagen de la minería primitiva en la que se tenía a los trabajadores en condiciones precarias, ya que actualmente las minas cuentan con estrictos sistemas de seguridad y se invierten millones de dólares en maquinaria y equipo especializado:

-Grupo México no es la excepción, es una empresa que cumple cabalmente con las normas de seguridad y cumple en regla con lo estipulado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Cuando fue cuestionado por los bajos salarios de los mineros respondió: -Esas son apreciaciones muy vagas y tendenciosas. Si revisamos bien, el sector minero es el que mayores beneficios ha tenido. Ahora tenemos a mineros que ganan entre 3 mil 500 a 10 mil pesos mensuales, además del reparto de sus utilidades.

Foto: Archivo La Prensa

Cabe señalar, que lo declarado por Esqueda Almazán contradecía las versiones de varios mineros entrevistados en Pasta de Conchos, quienes aseguraron que un trabajador sindicalizado ganaba 150 pesos diarios, mientras uno que laboraba por medio de contratista percibía 70 al día, es decir, $1960 pesos al mes.


GERMÁN LARREA NO DIO LA CARA

El jueves 23 de febrero, los mineros de Pasta de Conchos exigieron la presencia del propietario de Grupo México, Germán Larrea Mota Velasco, quien hasta ese momento no se pronunció sobre la tragedia y mucho menos, hecho acto de presencia en la mina.

Por ello, Juan Linares Montúfar, presidente del Consejo General de Vigilancia y Justicia del Sindicato Minero, respaldó a nombre de los trabajadores de Pasta de Conchos, la exigencia del líder minero Napoleón Gómez Urrutia de realizar una investigación imparcial, objetiva y lo más rápida posible.

-Nosotros apoyamos la decisión de Gómez Urrutia de cerrar la mina sino se atienden las demandas de seguridad y las denuncias de los trabajadores sindicalizados, ya que existen afirmaciones de algunos agremiados de que fueron obligados a firmar actas de supervisión bajo amenazas de imputarles cargos.

Foto: Archivo La Prensa

“Éste podría ser el caso de la revisión del 7 de febrero, en la cual se está escudando la empresa para decir que no existían irregularidades en la mina. Además exigimos una actuación responsable, donde se nos hable de frente y con la verdad, y no a cuentagotas como está ocurriendo con la información que proporciona la empresa a las familias de los mineros atrapados.

“Por último, también exigimos que el señor Germán Larrea Mota Velasco de la cara y se presente a darnos todas las explicaciones que hagan falta. Por otra parte, lamentamos que el señor presidente Vicente Fox no haya hecho acto de presencia tampoco, y no se haya comunicado con las familias de los mineros. A nosotros de nada nos sirve que nos diga que está al tanto, queremos que venga y nos dé la cara, porque su enviado, el secretario del Trabajo, Javier Salazar, es un déspota que no sirve para nada, -concluyó el representante del sindicato minero.

Ese día por la noche, el presidente Vicente Fox ratificó en una entrevista, que el secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Salazar Sáenz, seguiría en San Juan de Sabinas, Coahuila, como representante del gobierno federal, haciéndose cargo de la emergencia en Pasta de Conchos.

CONTINUARÁ…

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