Antonio De Marcelo Esquivel

  / miércoles 24 de julio de 2019

¿Y el principio de la inocencia?

Se supone que con la entrada en vigor del Nuevo Sistema de Justicia Penal se termina la presunta inocencia, para pasar a ser: inocencia hasta que se compruebe lo contrario, por eso existe un juez de control, para que menos personas vayan a prisión hasta que se tengan las pruebas suficientes.

Sin embargo, de la letra a los hechos hay un tramo muy largo y puede que muchos inocentes aún estén tras las rejas, porque alguien no está haciendo su trabajo.

La pregunta es ¿Quién no hizo la tarea: los primeros respondientes, el Ministerio Público, el Juez de control o peor aún el defensor de oficio? Éste último cuyo trabajo es ese precisamente, defender cuando el acusado no tiene para pagar un abogado.

Al menos así lo viven dos madres de familia, quienes han tenido que vivir un verdadero viacrucis desde que sus hijos fueron detenidos en tercera privada de Ignacio Allende número 30, colonia Argentina, también conocida como México Nuevo, donde viven, sin siquiera haber pruebas para su captura.

Lo que movió a los uniformados de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, fue que momentos antes uno de sus compañeros fue baleado por un par de asaltantes, quienes se le dieron a la fuga.

En su declaración, el policía dijo que le marcó el alto a los chavos, que les dispararon y huyeron en una moto, también dijo que los siguió hasta la colonia Argentina, en el callejón del Zapote y que le requisó un arma a uno de ellos, así está en la carpeta de investigación CI/FMH/MH-5/UI-3 C/D/00264/02-2019, cuyo hecho fue el 23 de febrero de este año.

A simple vista parece que todo cuadra, solo que las mamás aseguran que sus hijos nunca estuvieron en el lugar de los balazos, así lo indica la prueba de Harrisón realizada a uno de los detenidos, la del otro ni siquiera ha llegado.

En las grabaciones de cámaras, que ellas han conseguido, se ve claro que no son sus hijos quienes viajan en la moto de la persecución, aunque la defensora de oficio no se ha tomado la molestia de pedir el material y menos de solicitar una orden del juez para revisar la sábana del celular de los muchachos, cuyo GPS prueba de manera contundente que no estuvieron en el lugar del asalto.

Otra prueba que no está en las actuaciones es la de balística para saber si el arma hallada corresponde con los disparos recibidos por el uniformado.

En tanto, dos de los cuatro detenidos de ese día permanecen en el Reclusorio preventivo Oriente, mientras que sus madres hacen lo imposible por probar su inocencia.

Twitter: @Antoniodemarcel

E-mail antonio.marcelo@oem.com.mx

Se supone que con la entrada en vigor del Nuevo Sistema de Justicia Penal se termina la presunta inocencia, para pasar a ser: inocencia hasta que se compruebe lo contrario, por eso existe un juez de control, para que menos personas vayan a prisión hasta que se tengan las pruebas suficientes.

Sin embargo, de la letra a los hechos hay un tramo muy largo y puede que muchos inocentes aún estén tras las rejas, porque alguien no está haciendo su trabajo.

La pregunta es ¿Quién no hizo la tarea: los primeros respondientes, el Ministerio Público, el Juez de control o peor aún el defensor de oficio? Éste último cuyo trabajo es ese precisamente, defender cuando el acusado no tiene para pagar un abogado.

Al menos así lo viven dos madres de familia, quienes han tenido que vivir un verdadero viacrucis desde que sus hijos fueron detenidos en tercera privada de Ignacio Allende número 30, colonia Argentina, también conocida como México Nuevo, donde viven, sin siquiera haber pruebas para su captura.

Lo que movió a los uniformados de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, fue que momentos antes uno de sus compañeros fue baleado por un par de asaltantes, quienes se le dieron a la fuga.

En su declaración, el policía dijo que le marcó el alto a los chavos, que les dispararon y huyeron en una moto, también dijo que los siguió hasta la colonia Argentina, en el callejón del Zapote y que le requisó un arma a uno de ellos, así está en la carpeta de investigación CI/FMH/MH-5/UI-3 C/D/00264/02-2019, cuyo hecho fue el 23 de febrero de este año.

A simple vista parece que todo cuadra, solo que las mamás aseguran que sus hijos nunca estuvieron en el lugar de los balazos, así lo indica la prueba de Harrisón realizada a uno de los detenidos, la del otro ni siquiera ha llegado.

En las grabaciones de cámaras, que ellas han conseguido, se ve claro que no son sus hijos quienes viajan en la moto de la persecución, aunque la defensora de oficio no se ha tomado la molestia de pedir el material y menos de solicitar una orden del juez para revisar la sábana del celular de los muchachos, cuyo GPS prueba de manera contundente que no estuvieron en el lugar del asalto.

Otra prueba que no está en las actuaciones es la de balística para saber si el arma hallada corresponde con los disparos recibidos por el uniformado.

En tanto, dos de los cuatro detenidos de ese día permanecen en el Reclusorio preventivo Oriente, mientras que sus madres hacen lo imposible por probar su inocencia.

Twitter: @Antoniodemarcel

E-mail antonio.marcelo@oem.com.mx

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