/ lunes 2 de agosto de 2021

Mayor igualdad por empobrecimiento

Hay mayor igualdad en México, pero por empobrecimiento de la población.

Cayeron los ingresos de los que más ganan, es decir, los mexicanos más ricos son cada día más iguales a los pobres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2020 del Inegi.

“Pareciera que en los hogares más, más pobres, aumentó el ingreso, cuando se hacen los análisis rápidos, eso muestran los datos, y ahí veamos la diferencia, el 10 por ciento de los hogares más pobres pasaron de ganar mil 384 pesos al mes, por persona, a mil 401 pesos, entonces la diferencia son 17 pesos. Decir que nos podemos alegrar porque los más pobres ganan más en promedio, ganan 17 pesos más en promedio al mes, pues sería un tanto difícil asegurarlo”, dice Máximo Ernesto Jaramillo Molina, doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México y reconocido investigador de la desigualdad y percepciones sobre pobreza.

Por otro lado, señala, el hecho que disminuyan los ingresos de los hogares más ricos, por ejemplo, del 10 por ciento más rico, que pasen de 34 mil pesos por persona al mes, a 29 mil pesos per cápita, son cinco mil pesos menos y es un porcentaje alto en la caída. Pero es muy distinto ese impacto que tiene sobre los hogares ricos, que en una casa que está viviendo en pobreza extrema y en donde tal vez 100 pesos menos pueden ser equivalentes a caer en hambre.

Además, a pesar de las buenas intenciones de Andrés Manuel López Obrador, los cambios en los programas sociales no están priorizando a los más pobres.

“Si lo pudiéramos poner en términos muy generales, lo primero que diríamos es que antes había un programa que era muy criticado, al menos yo y otros académicos escribimos mucho en contra del Prospera, pero había un programa que estaba focalizado en la población en pobreza extrema, mal focalizado tal vez, lo hacían un poco mal, pero estaba focalizado para eso, era el que tenía el mayor monto digamos de los programas sociales, de transferencias monetarias”, explica Jaramillo.

“Cuando lo que vemos es que realmente no ha aumentado de manera sustantiva el gasto social, el gasto en programas sociales, por ahí lo que tenemos es que sigue siendo menor que en 2015, que en 2016, etcétera, entonces cuando la bolsa total es la misma, pero el cambio fue que se quitó la prioridad del programa Prospera, que estaba enfocado en población en pobreza extrema, y le das prioridad a programas universalistas o que intentan ser universalistas, el problema es que le quitas a pobreza extrema y le mandas a universalistas —como la beca de educación media superior que claramente quienes más están en esta educación no son los más, más pobres, sino que son clases medias, o altas—, pues lo que terminó pasando es lo que vemos.

“¿Qué es lo que vemos? Que en los hogares más pobres se cayó totalmente el porcentaje de cobertura que teníamos con ellos en sexenios anteriores, que de todos modos, no era bueno. El dato es: antes se llegaba al 61 por ciento de los hogares más pobres, se llegaba a 61 por ciento de ellos en 2016, y en 2020 ya sólo se llega a 35 por ciento. Cayó casi la mitad la cobertura y pasó lo contrario con los hogares más ricos, en los hogares más ricos se pasó de una cobertura cercana al 7 por ciento, es decir, eran pocos los hogares que recibían programas sociales en 2016, y esto se multiplicó a más del doble, llegó a 20 por ciento”.

La estrategia de la 4T termina repartiendo la masa monetaria de programas sociales por igual entre distintos estratos...

Hay mayor igualdad en México, pero por empobrecimiento de la población.

Cayeron los ingresos de los que más ganan, es decir, los mexicanos más ricos son cada día más iguales a los pobres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2020 del Inegi.

“Pareciera que en los hogares más, más pobres, aumentó el ingreso, cuando se hacen los análisis rápidos, eso muestran los datos, y ahí veamos la diferencia, el 10 por ciento de los hogares más pobres pasaron de ganar mil 384 pesos al mes, por persona, a mil 401 pesos, entonces la diferencia son 17 pesos. Decir que nos podemos alegrar porque los más pobres ganan más en promedio, ganan 17 pesos más en promedio al mes, pues sería un tanto difícil asegurarlo”, dice Máximo Ernesto Jaramillo Molina, doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México y reconocido investigador de la desigualdad y percepciones sobre pobreza.

Por otro lado, señala, el hecho que disminuyan los ingresos de los hogares más ricos, por ejemplo, del 10 por ciento más rico, que pasen de 34 mil pesos por persona al mes, a 29 mil pesos per cápita, son cinco mil pesos menos y es un porcentaje alto en la caída. Pero es muy distinto ese impacto que tiene sobre los hogares ricos, que en una casa que está viviendo en pobreza extrema y en donde tal vez 100 pesos menos pueden ser equivalentes a caer en hambre.

Además, a pesar de las buenas intenciones de Andrés Manuel López Obrador, los cambios en los programas sociales no están priorizando a los más pobres.

“Si lo pudiéramos poner en términos muy generales, lo primero que diríamos es que antes había un programa que era muy criticado, al menos yo y otros académicos escribimos mucho en contra del Prospera, pero había un programa que estaba focalizado en la población en pobreza extrema, mal focalizado tal vez, lo hacían un poco mal, pero estaba focalizado para eso, era el que tenía el mayor monto digamos de los programas sociales, de transferencias monetarias”, explica Jaramillo.

“Cuando lo que vemos es que realmente no ha aumentado de manera sustantiva el gasto social, el gasto en programas sociales, por ahí lo que tenemos es que sigue siendo menor que en 2015, que en 2016, etcétera, entonces cuando la bolsa total es la misma, pero el cambio fue que se quitó la prioridad del programa Prospera, que estaba enfocado en población en pobreza extrema, y le das prioridad a programas universalistas o que intentan ser universalistas, el problema es que le quitas a pobreza extrema y le mandas a universalistas —como la beca de educación media superior que claramente quienes más están en esta educación no son los más, más pobres, sino que son clases medias, o altas—, pues lo que terminó pasando es lo que vemos.

“¿Qué es lo que vemos? Que en los hogares más pobres se cayó totalmente el porcentaje de cobertura que teníamos con ellos en sexenios anteriores, que de todos modos, no era bueno. El dato es: antes se llegaba al 61 por ciento de los hogares más pobres, se llegaba a 61 por ciento de ellos en 2016, y en 2020 ya sólo se llega a 35 por ciento. Cayó casi la mitad la cobertura y pasó lo contrario con los hogares más ricos, en los hogares más ricos se pasó de una cobertura cercana al 7 por ciento, es decir, eran pocos los hogares que recibían programas sociales en 2016, y esto se multiplicó a más del doble, llegó a 20 por ciento”.

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