/ jueves 16 de enero de 2020

Lo llamaron “El Enemigo Público Número 1”

México.- Cuando llegue a cubrir la sección Policiaca a principios de los 90 aún se escuchaba el nombre de Alfredo Ríos Galeana, en la redacción estaba el eco de aquel ex policía que, como dirían los clásicos: “se puso en antifaz” y ya nadie lo paró; asalto bancario que ocurría era un delito que se le adjudicaba, únicamente porque se efectuaba con el estilo del “Enemigo Público número 1”. como se le llamó en década de los 80.

Había sido todo un fenómeno noticioso, sobre todo luego de la espectacular y sangrienta fuga el 22 de noviembre de 1986 cuando fue rescatado por un comando armados, cuando acudió a la rejilla de prácticas de un juzgado en el Reclusorio Sur.

Después, no se supo más de sus operaciones, aunque se creía que mantenía el control de su banda de asaltantes, a la que ya habían sumado personajes como José Bernabé Cortés Mendoza “El Marino”, Álvaro Darío León Valdez “El Dubi”, de la banda de los narcosatánicos, así como Andrés Caletri, un secuestrador que después hizo su propias banda.

Se supo de Alfredo Ríos Galeana, “El Feyo”, hasta enero de 1992, cuando habría participado en la liberación de sus cómplices ya nombrados, quienes eran trasladados luego de una diligencia en el Reclusorio Norte e iban de regreso a Santa Martha, a donde no llegaron, porque el convoy fue emboscado al norte de la ciudad.

Ahí fueron liberados además: León Montiel “El León” compadre del Feyo y su cómplice en el robo del siglo; Héctor Cruz Nieto, Bernardo Guerra Villalobos y tres sujetos más, lo que costó la vida de varios custodios, nada raro en la carrera de Ríos Galeana, sobre quien pesaran siempre la vida de decenas de policías custodios de bancos.

Se dice que, luego de esta peliculesca fuga, el camino de su vida tuvo un drástico cambio, abrazó la religión, de ladrón de bancos y homicida despiadado se convirtió al cristianismo.

Ya no era el enemigo público número uno, ni el Charro del Misterio, como era conocido artísticamente, por su afición al canto.
Entonces, mudó su residencia y familia a los Estados Unidos, donde difundió la palabra de Cristo hasta que cometió un ligero error al renovar su licencia en 2005 y fue identificado como el hombre más buscado en México.

Deportado a México, fue internado en el Reclusorio Preventivo Sur, de donde una vez había escapado, esta vez un juez lo condenó a 29 años y nueve meses de presión, principalmente por el homicidio de policías, otros delitos ya habían prescrito.

Con esta condena fue traslado al Penal del Altiplano, el mismo de donde se escapó Joaquín “El Chapo” Guzmán; no Alfredo Ríos Galeana, quien falleció este diciembre pasado y con ello terminó una de las páginas negras de los anales de la nota policiaca en México.

Sígueme en twitter @Antoniodemarcel

En el correo antonio.marcelo@oem.com.mx

México.- Cuando llegue a cubrir la sección Policiaca a principios de los 90 aún se escuchaba el nombre de Alfredo Ríos Galeana, en la redacción estaba el eco de aquel ex policía que, como dirían los clásicos: “se puso en antifaz” y ya nadie lo paró; asalto bancario que ocurría era un delito que se le adjudicaba, únicamente porque se efectuaba con el estilo del “Enemigo Público número 1”. como se le llamó en década de los 80.

Había sido todo un fenómeno noticioso, sobre todo luego de la espectacular y sangrienta fuga el 22 de noviembre de 1986 cuando fue rescatado por un comando armados, cuando acudió a la rejilla de prácticas de un juzgado en el Reclusorio Sur.

Después, no se supo más de sus operaciones, aunque se creía que mantenía el control de su banda de asaltantes, a la que ya habían sumado personajes como José Bernabé Cortés Mendoza “El Marino”, Álvaro Darío León Valdez “El Dubi”, de la banda de los narcosatánicos, así como Andrés Caletri, un secuestrador que después hizo su propias banda.

Se supo de Alfredo Ríos Galeana, “El Feyo”, hasta enero de 1992, cuando habría participado en la liberación de sus cómplices ya nombrados, quienes eran trasladados luego de una diligencia en el Reclusorio Norte e iban de regreso a Santa Martha, a donde no llegaron, porque el convoy fue emboscado al norte de la ciudad.

Ahí fueron liberados además: León Montiel “El León” compadre del Feyo y su cómplice en el robo del siglo; Héctor Cruz Nieto, Bernardo Guerra Villalobos y tres sujetos más, lo que costó la vida de varios custodios, nada raro en la carrera de Ríos Galeana, sobre quien pesaran siempre la vida de decenas de policías custodios de bancos.

Se dice que, luego de esta peliculesca fuga, el camino de su vida tuvo un drástico cambio, abrazó la religión, de ladrón de bancos y homicida despiadado se convirtió al cristianismo.

Ya no era el enemigo público número uno, ni el Charro del Misterio, como era conocido artísticamente, por su afición al canto.
Entonces, mudó su residencia y familia a los Estados Unidos, donde difundió la palabra de Cristo hasta que cometió un ligero error al renovar su licencia en 2005 y fue identificado como el hombre más buscado en México.

Deportado a México, fue internado en el Reclusorio Preventivo Sur, de donde una vez había escapado, esta vez un juez lo condenó a 29 años y nueve meses de presión, principalmente por el homicidio de policías, otros delitos ya habían prescrito.

Con esta condena fue traslado al Penal del Altiplano, el mismo de donde se escapó Joaquín “El Chapo” Guzmán; no Alfredo Ríos Galeana, quien falleció este diciembre pasado y con ello terminó una de las páginas negras de los anales de la nota policiaca en México.

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