Antonio De Marcelo Esquivel

  / jueves 25 de julio de 2019

Las redes sociales y el periodismo

Bien dijo alguna vez Albert Camus sobre el periodismo: Para tiempos nuevos son necesarias, si no palabras nuevas, al menos un nuevo ordenamiento de palabras. Hablaba de contribuir, quizá modestamente a dotar al país de un lenguaje que fuera escuchado, es decir, no solo informar, sino agregar una crítica a la luz del conocimiento para evitar que una noticia falsa se hiciera verdadera.

Esto lo dijo a la mitad del siglo pasado, cuando el periodismo vivía momentos diferentes, sobre todo en Francia; sin embargo, siempre se pueden actualizar las palabras de alguien que vio este oficio como la tarea de informar bien, más que rápido.

Pero, parece que no escuchamos con atención y nos desbocamos ante un hecho y con la prisa de ser el primero, nos dejamos llevar por la ola de información que significan las redes sociales, Facebook, whatsapp, twitter o pequeñas páginas que replican lo que otros dicen.

Sí, así nos ocurrió ante la balacera suscitada en la Plaza Artz, una plaza que parece maldita, porque hace tiempo se desplomó una jardinera y ahora es escenario de un doble asesinato.

Ahora los medios de comunicación no se detuvieron a esperar un reporte verdadero de lo ocurrido y lanzaron al aire especulaciones a diestra y siniestra.

Primero se dijo que una banda de asaltantes habían querido robar una relojería de finas joyas en esta plaza, lo que habría desatado el enfrentamiento.

Luego se dijo que había sido un ataque directo a un hombre dentro de un restaurante, a manos de una mujer, que fue detenida en el lugar.

De ahí las versiones se multiplicaron, porque alguien filtró parte de las declaraciones de una mujer, posible pistolera.

Sin embargo, esto en lugar de aclarar dudas multiplicó las preguntas. ¿si ella dijo haberlo conocido en Facebook y que compró una pistola en siete mil pesos para dispararle, por qué llevaba un muro de tres hombres?

¿Por qué el segundo tirador llevaba un arma larga? ¿Es posible que cualquiera pueda comprar una pistola Glock 17, calibre .9 mm? Y aún más ¿Por un simple engaño lleva un muro de dos hombres que la esperan, en un auto, listos para la fuga y enfrentar a la policía?

Quienes intentaron informar fueron los presentes en la plaza y aquellos que replicaron videos y textos compartidos en redes sociales. Por ahora aún falta mucho que saber de este caso en el que se desinformó desde el principio, porque hay una distancia muy amplia entre las redes sociales y el periodismo que siempre debe ser veraz, crítico y certero.

@Antoniodemarcel

e-mail: antonio.marcelo@oem.com.mx

Bien dijo alguna vez Albert Camus sobre el periodismo: Para tiempos nuevos son necesarias, si no palabras nuevas, al menos un nuevo ordenamiento de palabras. Hablaba de contribuir, quizá modestamente a dotar al país de un lenguaje que fuera escuchado, es decir, no solo informar, sino agregar una crítica a la luz del conocimiento para evitar que una noticia falsa se hiciera verdadera.

Esto lo dijo a la mitad del siglo pasado, cuando el periodismo vivía momentos diferentes, sobre todo en Francia; sin embargo, siempre se pueden actualizar las palabras de alguien que vio este oficio como la tarea de informar bien, más que rápido.

Pero, parece que no escuchamos con atención y nos desbocamos ante un hecho y con la prisa de ser el primero, nos dejamos llevar por la ola de información que significan las redes sociales, Facebook, whatsapp, twitter o pequeñas páginas que replican lo que otros dicen.

Sí, así nos ocurrió ante la balacera suscitada en la Plaza Artz, una plaza que parece maldita, porque hace tiempo se desplomó una jardinera y ahora es escenario de un doble asesinato.

Ahora los medios de comunicación no se detuvieron a esperar un reporte verdadero de lo ocurrido y lanzaron al aire especulaciones a diestra y siniestra.

Primero se dijo que una banda de asaltantes habían querido robar una relojería de finas joyas en esta plaza, lo que habría desatado el enfrentamiento.

Luego se dijo que había sido un ataque directo a un hombre dentro de un restaurante, a manos de una mujer, que fue detenida en el lugar.

De ahí las versiones se multiplicaron, porque alguien filtró parte de las declaraciones de una mujer, posible pistolera.

Sin embargo, esto en lugar de aclarar dudas multiplicó las preguntas. ¿si ella dijo haberlo conocido en Facebook y que compró una pistola en siete mil pesos para dispararle, por qué llevaba un muro de tres hombres?

¿Por qué el segundo tirador llevaba un arma larga? ¿Es posible que cualquiera pueda comprar una pistola Glock 17, calibre .9 mm? Y aún más ¿Por un simple engaño lleva un muro de dos hombres que la esperan, en un auto, listos para la fuga y enfrentar a la policía?

Quienes intentaron informar fueron los presentes en la plaza y aquellos que replicaron videos y textos compartidos en redes sociales. Por ahora aún falta mucho que saber de este caso en el que se desinformó desde el principio, porque hay una distancia muy amplia entre las redes sociales y el periodismo que siempre debe ser veraz, crítico y certero.

@Antoniodemarcel

e-mail: antonio.marcelo@oem.com.mx

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