/ domingo 16 de mayo de 2021

La luz al final del tunel

Ahora sí se ve una luz al final del túnel, hospitales destinados a atender Covid-19 ya están presentando una baja considerable de pacientes, lo que claramente aun no es el final de la pandemia, pero ya permite dar un paso hacia la nueva normalidad. Que por supuesto, no será ni parecida a la que conocimos antes de marzo de 2020.

En muchos aspectos ya se empieza a ver el regreso a las actividades, grandes consorcios empresariales ya alistan el regreso de sus empleados a trabajar en sitio y también las escuelas se preparan ya para un inminente regreso a clases presenciales, lo que abre otro panorama para la vida cotidiana.

Sin embargo, insisto, no es el final de la pandemia, el cubrebocas, las medidas de sana distancia y la higiene extrema serán (o debieron siempre serlo) parte de la nueva normalidad, ahora el portarlo a todos lados será como traer una prenda más, incluso, el no traerlo será motivo de señalamiento por parte de la sociedad.

Los modelos híbridos de trabajo y enseñanza ahora serán más allá de una moda, una situación cotidiana, la ya de por si afectada sociedad ahora dejará aún más de lado la convivencia y se hará hacia la individualidad, lo que antes era por la tecnología, ahora será también por el riesgo latente de enfermar de Covid.

La realidad como la conocimos ya no volverá, atrás quedaron los tumultos desbordados y la poca higiene, porque, aunque no parezca, mucha gente ahora vive con miedo, ya no nada más del Covid sino de cualquier otra enfermedad, por lo que muchos optarán por cambiar su modo de vida.

La nueva normalidad ya está presente en todos lados, y como en cada pandemia, la sociedad en general debe renovarse, cambiar hábitos, tradiciones y todo lo que conlleva adaptarse a una nueva situación, ya pasó muchas veces a lo largo de la historia de la humanidad y esta vez no es la excepción.

Es importante que se vea lo que están haciendo otros países para no repetir lo malo y sí replicar lo bueno, es importante como individuo tomar conciencia de que no hay ni habrá gobierno que nos salve y mucho menos que le importe su pueblo, al menos no el que tenemos que de manejo de pandemia nada más demostró que le importaban los votos.

De cara a las elecciones de junio, habrá que considerar por lo menos buenas propuestas y no solo colores, pues ya sabemos que ahora el partido en el gobierno es el gran receptor de los desechos de los demás partidos.

Ahora sí se ve una luz al final del túnel, hospitales destinados a atender Covid-19 ya están presentando una baja considerable de pacientes, lo que claramente aun no es el final de la pandemia, pero ya permite dar un paso hacia la nueva normalidad. Que por supuesto, no será ni parecida a la que conocimos antes de marzo de 2020.

En muchos aspectos ya se empieza a ver el regreso a las actividades, grandes consorcios empresariales ya alistan el regreso de sus empleados a trabajar en sitio y también las escuelas se preparan ya para un inminente regreso a clases presenciales, lo que abre otro panorama para la vida cotidiana.

Sin embargo, insisto, no es el final de la pandemia, el cubrebocas, las medidas de sana distancia y la higiene extrema serán (o debieron siempre serlo) parte de la nueva normalidad, ahora el portarlo a todos lados será como traer una prenda más, incluso, el no traerlo será motivo de señalamiento por parte de la sociedad.

Los modelos híbridos de trabajo y enseñanza ahora serán más allá de una moda, una situación cotidiana, la ya de por si afectada sociedad ahora dejará aún más de lado la convivencia y se hará hacia la individualidad, lo que antes era por la tecnología, ahora será también por el riesgo latente de enfermar de Covid.

La realidad como la conocimos ya no volverá, atrás quedaron los tumultos desbordados y la poca higiene, porque, aunque no parezca, mucha gente ahora vive con miedo, ya no nada más del Covid sino de cualquier otra enfermedad, por lo que muchos optarán por cambiar su modo de vida.

La nueva normalidad ya está presente en todos lados, y como en cada pandemia, la sociedad en general debe renovarse, cambiar hábitos, tradiciones y todo lo que conlleva adaptarse a una nueva situación, ya pasó muchas veces a lo largo de la historia de la humanidad y esta vez no es la excepción.

Es importante que se vea lo que están haciendo otros países para no repetir lo malo y sí replicar lo bueno, es importante como individuo tomar conciencia de que no hay ni habrá gobierno que nos salve y mucho menos que le importe su pueblo, al menos no el que tenemos que de manejo de pandemia nada más demostró que le importaban los votos.

De cara a las elecciones de junio, habrá que considerar por lo menos buenas propuestas y no solo colores, pues ya sabemos que ahora el partido en el gobierno es el gran receptor de los desechos de los demás partidos.

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