/ miércoles 8 de julio de 2020

La justicia que esperan los padres de las 43

Los padres de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Brugos de Ayotzinapa, desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, vivieron otro momento triste al comprobarse que un fragmento hallado en Barranca La Carnicería, Ejido Cocula, estado de Guerrero, México, pertenece a uno de los jóvenes, con lo que queda cancelada la consigna de “vivos se los llevaron vivos los queremos”

Esta no es la primera vez, ya desde la administración pasada la misma Universidad de Innsbruck había realizado otros reconocimientos con fragmentos de hueso hallados en el basurero de Cocula, señalado como el sitio en que una gran fogata consumió los 43 cuerpos.

Este ha sido un verdadero viacrucis vivido por estas 43 familias, quienes llevan cinco años de deambular entre sus pueblos, la Ciudad de México e incluso el extranjero, sin que hasta ahora tengan la justicia que merecen.

Cinco años en que se han gastado millones de pesos, que no los han sacado de la pobreza y tampoco han acabado con su peregrinar.

Cada septiembre caminan con las fotos de sus hijos, exigen justicia y explicaciones, pero a medida que pasa el tiempo todo cambia, no obstante que había una llamada “Verdad histórica” que la semana pasada fue desestimada por el Fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

No es nuevo, aunque lo más reciente abre otra interrogante ¿cómo llegaron esos restos a la barranca, si se dijo que los jóvenes fueron incinerados en el basurero de Cocula?

Han sido muchas manos, pues el Equipo Argentino de Antropología Forense informó que analizó el dictamen del laboratorio de genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck y coinciden que se trata del estudiante desaparecido, Christian Alfonso Rodríguez Telumbre.

En tanto los familiares de estos jóvenes esperan la justicia exigida desde hace cinco años, en que fueron detenidos algunos policías municipales, pero ningún mando; incluso José Ángel Casarrubias “El Mochomo”, que fue citado como el autor intelectual, está arraigado, pero no por el caso Ayotzinapa.

Sígueme en twitter @Antoniodemarcel

Escríbeme a antonio.marcelo@oem.com.mx


Los padres de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Brugos de Ayotzinapa, desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014, vivieron otro momento triste al comprobarse que un fragmento hallado en Barranca La Carnicería, Ejido Cocula, estado de Guerrero, México, pertenece a uno de los jóvenes, con lo que queda cancelada la consigna de “vivos se los llevaron vivos los queremos”

Esta no es la primera vez, ya desde la administración pasada la misma Universidad de Innsbruck había realizado otros reconocimientos con fragmentos de hueso hallados en el basurero de Cocula, señalado como el sitio en que una gran fogata consumió los 43 cuerpos.

Este ha sido un verdadero viacrucis vivido por estas 43 familias, quienes llevan cinco años de deambular entre sus pueblos, la Ciudad de México e incluso el extranjero, sin que hasta ahora tengan la justicia que merecen.

Cinco años en que se han gastado millones de pesos, que no los han sacado de la pobreza y tampoco han acabado con su peregrinar.

Cada septiembre caminan con las fotos de sus hijos, exigen justicia y explicaciones, pero a medida que pasa el tiempo todo cambia, no obstante que había una llamada “Verdad histórica” que la semana pasada fue desestimada por el Fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

No es nuevo, aunque lo más reciente abre otra interrogante ¿cómo llegaron esos restos a la barranca, si se dijo que los jóvenes fueron incinerados en el basurero de Cocula?

Han sido muchas manos, pues el Equipo Argentino de Antropología Forense informó que analizó el dictamen del laboratorio de genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck y coinciden que se trata del estudiante desaparecido, Christian Alfonso Rodríguez Telumbre.

En tanto los familiares de estos jóvenes esperan la justicia exigida desde hace cinco años, en que fueron detenidos algunos policías municipales, pero ningún mando; incluso José Ángel Casarrubias “El Mochomo”, que fue citado como el autor intelectual, está arraigado, pero no por el caso Ayotzinapa.

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