/ viernes 17 de julio de 2020

Encierro y violencia

En el marco de la pandemia, hay una parte de la humanidad que está siendo víctima de sí misma, de sus condiciones de vida, de su educación, de la desatención afectiva, del entorno social y cultural y de otras condiciones que pueden conducir a las personas a cometer delitos en el propio entorno familiar, con una mayor afectación de las niñas, niños y mujeres.

“El encierro por varias semanas en decenas de países del mundo ha exacerbado las tensiones dentro de las familias, particularmente en medios socioeconómicos de bajos recursos, caracterizados por domicilios más pequeños y situaciones adicionales de estrés por la pérdida de ingresos o empleos, o el temor a perderlos”, ha señalado la ONU.

La precariedad, el hacinamiento, las tensiones que producen el miedo al futuro y el estatus, por tradición, de los miembros de la familia (el hombre como patriarca), podrían generar, en el encierro, situaciones de violencia psicológica, emocional y física para todos aquellos que están bajo el yugo del patriarca, lo que convertiría un entorno, que debería ser el más seguro y afectivo, en un verdadero escenario de sufrimiento.

Por otro lado, los tipos de familia (las reconstituidas son cada vez más) también crean ambientes diferentes, algunos más propicios para la violencia.

La violencia en el hogar afecta mayormente a las personas vulnerables: mujeres; niñas y niños y adultos mayores y pueden ir desde cualquier tipo de violencia hasta la violencia física y sexual.

Las lesiones dolosas contra las mujeres muestran una tendencia creciente desde 2015 y es posible que el encierro y la crisis económica sea un detonante de este delito en nuestro país. Este delito es el que más afecta a las mujeres.

La misma tendencia siguen los delitos de violencia familiar que en 2015 totalizaron 126,816 a nivel nacional (fuero común) y en 2019 sumaron 204,128, al menos los reportados por las Fiscalías o procuradurías estatales. Si bien los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública no los desagrega por sexo, es conocido que este delito afecta mayormente a las mujeres.

Por eso es fundamental que, en estos momentos, las vías de denuncia sean accesibles a las mujeres, niñas y niños, desde el entorno familiar en el que probablemente estén sometidos y que conozcan mecanismos de acción para acceder a vías de ayuda.

“No puede pasarse por alto el riesgo de violencia que las mujeres y sus hijos e hijas afrontan durante la crisis actual debida a la pandemia de COVID-19” alerta la Organización Panamericana de la Salud.

Por eso es crítico, urgente que el Estado reconozca y visibilice este peligro y no sólo conmine al encierro, sino facilite las vías de auxilio.

“Los gobiernos y los encargados de las políticas deben incluir en los planes de preparación y respuesta a la pandemia de COVID-19 servicios esenciales para abordar la violencia contra la mujer, financiarlos y determinar maneras de hacerlos accesibles en el contexto de las medidas de distanciamiento físico”, apunta la OPS. De otro modo, será imposible detener esta otra pandemia.


En el marco de la pandemia, hay una parte de la humanidad que está siendo víctima de sí misma, de sus condiciones de vida, de su educación, de la desatención afectiva, del entorno social y cultural y de otras condiciones que pueden conducir a las personas a cometer delitos en el propio entorno familiar, con una mayor afectación de las niñas, niños y mujeres.

“El encierro por varias semanas en decenas de países del mundo ha exacerbado las tensiones dentro de las familias, particularmente en medios socioeconómicos de bajos recursos, caracterizados por domicilios más pequeños y situaciones adicionales de estrés por la pérdida de ingresos o empleos, o el temor a perderlos”, ha señalado la ONU.

La precariedad, el hacinamiento, las tensiones que producen el miedo al futuro y el estatus, por tradición, de los miembros de la familia (el hombre como patriarca), podrían generar, en el encierro, situaciones de violencia psicológica, emocional y física para todos aquellos que están bajo el yugo del patriarca, lo que convertiría un entorno, que debería ser el más seguro y afectivo, en un verdadero escenario de sufrimiento.

Por otro lado, los tipos de familia (las reconstituidas son cada vez más) también crean ambientes diferentes, algunos más propicios para la violencia.

La violencia en el hogar afecta mayormente a las personas vulnerables: mujeres; niñas y niños y adultos mayores y pueden ir desde cualquier tipo de violencia hasta la violencia física y sexual.

Las lesiones dolosas contra las mujeres muestran una tendencia creciente desde 2015 y es posible que el encierro y la crisis económica sea un detonante de este delito en nuestro país. Este delito es el que más afecta a las mujeres.

La misma tendencia siguen los delitos de violencia familiar que en 2015 totalizaron 126,816 a nivel nacional (fuero común) y en 2019 sumaron 204,128, al menos los reportados por las Fiscalías o procuradurías estatales. Si bien los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública no los desagrega por sexo, es conocido que este delito afecta mayormente a las mujeres.

Por eso es fundamental que, en estos momentos, las vías de denuncia sean accesibles a las mujeres, niñas y niños, desde el entorno familiar en el que probablemente estén sometidos y que conozcan mecanismos de acción para acceder a vías de ayuda.

“No puede pasarse por alto el riesgo de violencia que las mujeres y sus hijos e hijas afrontan durante la crisis actual debida a la pandemia de COVID-19” alerta la Organización Panamericana de la Salud.

Por eso es crítico, urgente que el Estado reconozca y visibilice este peligro y no sólo conmine al encierro, sino facilite las vías de auxilio.

“Los gobiernos y los encargados de las políticas deben incluir en los planes de preparación y respuesta a la pandemia de COVID-19 servicios esenciales para abordar la violencia contra la mujer, financiarlos y determinar maneras de hacerlos accesibles en el contexto de las medidas de distanciamiento físico”, apunta la OPS. De otro modo, será imposible detener esta otra pandemia.


ÚLTIMASCOLUMNAS
viernes 25 de septiembre de 2020

El “Tribunal” de Facebook

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 18 de septiembre de 2020

Está de más

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 11 de septiembre de 2020

El costo de la justicia

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 04 de septiembre de 2020

Presidente con “fuero”

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 14 de agosto de 2020

Sed de justicia

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 07 de agosto de 2020

Las Elegidas 

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

viernes 17 de julio de 2020

Encierro y violencia

VÍA LEGAL

Maria Fernanda Matus Martinez

Cargar Más