Antonio De Marcelo Esquivel

  / miércoles 12 de junio de 2019

¿Dónde está el protocolo del Sistema de Justicia Penal?

El Aullido de Lobo

Fueron miles, no, millones de pesos los que se invirtieron en adiestrar a jueces, magistrados, Ministerio Públicos, pero sobre todo a policías, tanto de investigación como de seguridad pública municipal o estatal, y es la hora que los protocolos marcados por el Sistema de Justicia Penal pasan de noche para ellos, que toman decisiones erróneas, tal como sucedió con el desaseado caso del joven Norberto Ronquillo.

¿Pudo haberse evitado el secuestro? quizá no ¿pudo haberse evitado la muerte del joven? es algo que no se sabrá, pero si pudo iniciarse antes las investigaciones y sobre todo tener información de quiénes se llevaron al universitario, de no haber movido el auto.

Pero aún tenemos una profunda desconfianza de los cuerpos de policía y hasta entre ellos ocurre, porque al parecer fue una autoridad quien ofreció a la familia sacar sus pertenencias del carro antes de ser arrastrado o movido a sitio alguno, craso error porque el protocolo marca que ante un posible delito el lugar debe ser preservado por el primer respondiente, montar un área de seguridad y avisar al Ministerio Público para que se recojan las evidencias, máxime si el carro quedó andando o con las puertas abiertas y en evidente situación de emergencia.

Pero no preservaron el auto, decidieron que la familia entrara en posesión de objetos y que fuera manipulado con lo que se habría borrado cualquier evidencia que en él hubiera, tal como alguna huella de quienes se llevaron a Norberto.

Nadie que se vaya por su voluntad o decida marcharse sin avisar a sus familiares deja el carro en medio de la calle, y según lo dicho hasta ahora, minutos después que se llevaron al estudiante de Mercadotecnia fue avisada la autoridad vía el 911, tal vez hace falta revisar una vez más la manera en que debe reaccionar la autoridad cuando una persona desaparece, no importa que al rato resulte que huyó por voluntad propia, porque para un padre es mejor un -disculpe señor policía, que un -es usted culpable señor policía-.

Hoy deben presentarse ante el Ministerio Público los oficiales primero respondientes de este caso y será interesante saber con qué criterio decidieron entregar el auto y por qué no lo trasladaron a una agencia ministerial o pidieron su preservación ante un posible delito.

Quien también debería estar en este banquillo es el personal de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, porque vivimos en una violenta ciudad y en cualquier momento puede ocurrir un caso similar que requerirá no se comentan la mismas fallas.

@Antoniodemarcel

antonio.marcelo@oem.com.mx

El Aullido de Lobo

Fueron miles, no, millones de pesos los que se invirtieron en adiestrar a jueces, magistrados, Ministerio Públicos, pero sobre todo a policías, tanto de investigación como de seguridad pública municipal o estatal, y es la hora que los protocolos marcados por el Sistema de Justicia Penal pasan de noche para ellos, que toman decisiones erróneas, tal como sucedió con el desaseado caso del joven Norberto Ronquillo.

¿Pudo haberse evitado el secuestro? quizá no ¿pudo haberse evitado la muerte del joven? es algo que no se sabrá, pero si pudo iniciarse antes las investigaciones y sobre todo tener información de quiénes se llevaron al universitario, de no haber movido el auto.

Pero aún tenemos una profunda desconfianza de los cuerpos de policía y hasta entre ellos ocurre, porque al parecer fue una autoridad quien ofreció a la familia sacar sus pertenencias del carro antes de ser arrastrado o movido a sitio alguno, craso error porque el protocolo marca que ante un posible delito el lugar debe ser preservado por el primer respondiente, montar un área de seguridad y avisar al Ministerio Público para que se recojan las evidencias, máxime si el carro quedó andando o con las puertas abiertas y en evidente situación de emergencia.

Pero no preservaron el auto, decidieron que la familia entrara en posesión de objetos y que fuera manipulado con lo que se habría borrado cualquier evidencia que en él hubiera, tal como alguna huella de quienes se llevaron a Norberto.

Nadie que se vaya por su voluntad o decida marcharse sin avisar a sus familiares deja el carro en medio de la calle, y según lo dicho hasta ahora, minutos después que se llevaron al estudiante de Mercadotecnia fue avisada la autoridad vía el 911, tal vez hace falta revisar una vez más la manera en que debe reaccionar la autoridad cuando una persona desaparece, no importa que al rato resulte que huyó por voluntad propia, porque para un padre es mejor un -disculpe señor policía, que un -es usted culpable señor policía-.

Hoy deben presentarse ante el Ministerio Público los oficiales primero respondientes de este caso y será interesante saber con qué criterio decidieron entregar el auto y por qué no lo trasladaron a una agencia ministerial o pidieron su preservación ante un posible delito.

Quien también debería estar en este banquillo es el personal de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, porque vivimos en una violenta ciudad y en cualquier momento puede ocurrir un caso similar que requerirá no se comentan la mismas fallas.

@Antoniodemarcel

antonio.marcelo@oem.com.mx