/ domingo 13 de junio de 2021

Desastres por todos lados

Hace no mucho tiempo se anunció que el skateboarding se convertiría en un deporte olímpico, por lo cual requeriría un sistema clasificatorio de alto nivel para que los mejores deportistas de México nos representaran, pero esto no sucedió así, pues, denuncian los mismos patinadores, que tanto la selección como muchas otras cosas están plagadas de irregularidades.

Y es que en la federación que se encarga de regular esto, dicen los involucrados, que las cosas se hacen conforme a intereses y no a las realidades de la escena en México, es decir, señalan que se trata de corrupción y amiguismos los que han marcado muchas decisiones en el clasificatorio para los juegos olímpicos.

De que hay nivel en México para llegar a representar al país en la justa olímpica, lo hay, lo que falta es disciplina y un puñado de realidad, que verdaderamente quien se encarga de entrenar a los dignos representantes nacionales lo hagan con conocimiento y vocación, pues si está bien que haya alguien al frente que sea amigo de otro alguien, pero sería mejor que los involucrados en esto fueran profesionales y dedicados.

El drama del skate olímpico mexicano acabó recién en Roma, luego de varios concursos clasificatorios, un pleitajo en el hotel sede, provocó la salida deshonrosa de la delegación mexicana; los detalles no se tienen, pues como siempre, cada quien tiene su historia y en todas el autor es el héroe; CONADE ya debió haber dicho algo, pero mientras menos se sepa, mejor.

La bola de nieve de irregularidades en este sentido se hace cada vez más grande y lo que no se vale es que los intereses económicos e incluso personales de quienes dirigen, jueguen con las ilusiones de los patinadores que vaya que se vio que dejaron hasta el último aliento en las rondas clasificatorias.

Que se revise si quien está ahí detrás de todo el tema es verdaderamente el mejor preparado y si no, que se cambie, que se deje fuera el interés político y económico y que de verdad se vele por los patinadores que dejan su esfuerzo por ese sueño olímpico que por lo menos en uno de los deportes en los que el país tiene buenos exponentes no se cubra por la sombra de la corrupción.

Las historias irán saliendo conforme no haya presión por decir la verdad y se quiera que se sepan, mientras tanto, el nivel de los patinadores crecerá y sin duda habrá quien sepa y se interese por ellos y los ayude a conseguir ese sueño olímpico.


Hace no mucho tiempo se anunció que el skateboarding se convertiría en un deporte olímpico, por lo cual requeriría un sistema clasificatorio de alto nivel para que los mejores deportistas de México nos representaran, pero esto no sucedió así, pues, denuncian los mismos patinadores, que tanto la selección como muchas otras cosas están plagadas de irregularidades.

Y es que en la federación que se encarga de regular esto, dicen los involucrados, que las cosas se hacen conforme a intereses y no a las realidades de la escena en México, es decir, señalan que se trata de corrupción y amiguismos los que han marcado muchas decisiones en el clasificatorio para los juegos olímpicos.

De que hay nivel en México para llegar a representar al país en la justa olímpica, lo hay, lo que falta es disciplina y un puñado de realidad, que verdaderamente quien se encarga de entrenar a los dignos representantes nacionales lo hagan con conocimiento y vocación, pues si está bien que haya alguien al frente que sea amigo de otro alguien, pero sería mejor que los involucrados en esto fueran profesionales y dedicados.

El drama del skate olímpico mexicano acabó recién en Roma, luego de varios concursos clasificatorios, un pleitajo en el hotel sede, provocó la salida deshonrosa de la delegación mexicana; los detalles no se tienen, pues como siempre, cada quien tiene su historia y en todas el autor es el héroe; CONADE ya debió haber dicho algo, pero mientras menos se sepa, mejor.

La bola de nieve de irregularidades en este sentido se hace cada vez más grande y lo que no se vale es que los intereses económicos e incluso personales de quienes dirigen, jueguen con las ilusiones de los patinadores que vaya que se vio que dejaron hasta el último aliento en las rondas clasificatorias.

Que se revise si quien está ahí detrás de todo el tema es verdaderamente el mejor preparado y si no, que se cambie, que se deje fuera el interés político y económico y que de verdad se vele por los patinadores que dejan su esfuerzo por ese sueño olímpico que por lo menos en uno de los deportes en los que el país tiene buenos exponentes no se cubra por la sombra de la corrupción.

Las historias irán saliendo conforme no haya presión por decir la verdad y se quiera que se sepan, mientras tanto, el nivel de los patinadores crecerá y sin duda habrá quien sepa y se interese por ellos y los ayude a conseguir ese sueño olímpico.