/ martes 28 de septiembre de 2021

Conacyt; dirección que soba y acomoda

El pasado 11 de febrero, en la red social Mujeres en la Ciencia se publicó una imagen de una partera indígena en una fecha conmemorativa en la cuenta oficial del Conacyt, generando miles de acotaciones de manera digital. De inmediato se empezaron a agolpar comentarios de toda índole, pero la mayoría de ellos, de rechazo y burla respecto a la “afrenta” que representa para la comunidad científica algo tan fuera de lugar, como es la asociación visual de dos universos antitéticos: la ciencia, que apunta hacia el futuro y el progreso, y su contraparte, representada en este caso por una mujer indígena que no es otra cosa que un regreso al pasado, a la prehistoria.

Así hoy, nuevamente la visión retrógrada de su directora María Elena Álvarez-Buylla no toma en cuenta a la ciencia y busca nacionalizar la ciencia de nuestro país, a través de una batalla estéril para exaltar el pensamiento tradicional; es decir, minimizar la esencia de la ciencia dirigiendo una investigación sin sentido solo por sobar el lomo del presidente Andrés Manuel López Obrador ya como dar mediáticamente su frustrada administración. Conacyt es una institución que de facto representa epistemológicamente la construcción del conocimiento a priori. Qué vergüenza me da saber que hoy Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es utilizado por la 4ta deformación como un instrumento de venganza política.

Es evidente pues que la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se encuentra inspirada por el mítico Ned Lucc, líder de los luditas en 1811, en la época de la revolución industrial, quien buscó destruir el avance de las nuevas tecnologías, reprimiendo y atacando a experimentados científicos, cuyo conocimiento dio paso a la modernidad y el avance de la vieja Inglaterra.

La gestión de la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla, se ha caracterizado por darle la espalda a la comunidad científica y por precarizar la labor de las y los investigadores en el país. Lamentablemente, sus decisiones han estado influenciadas más por la militancia y el pensamiento del partido en el poder, que por la libertad de creación, la protección y creación de estímulos para el desarrollo dela ciencia, tecnología e innovación en el país.

El pasado 11 de febrero, en la red social Mujeres en la Ciencia se publicó una imagen de una partera indígena en una fecha conmemorativa en la cuenta oficial del Conacyt, generando miles de acotaciones de manera digital. De inmediato se empezaron a agolpar comentarios de toda índole, pero la mayoría de ellos, de rechazo y burla respecto a la “afrenta” que representa para la comunidad científica algo tan fuera de lugar, como es la asociación visual de dos universos antitéticos: la ciencia, que apunta hacia el futuro y el progreso, y su contraparte, representada en este caso por una mujer indígena que no es otra cosa que un regreso al pasado, a la prehistoria.

Así hoy, nuevamente la visión retrógrada de su directora María Elena Álvarez-Buylla no toma en cuenta a la ciencia y busca nacionalizar la ciencia de nuestro país, a través de una batalla estéril para exaltar el pensamiento tradicional; es decir, minimizar la esencia de la ciencia dirigiendo una investigación sin sentido solo por sobar el lomo del presidente Andrés Manuel López Obrador ya como dar mediáticamente su frustrada administración. Conacyt es una institución que de facto representa epistemológicamente la construcción del conocimiento a priori. Qué vergüenza me da saber que hoy Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es utilizado por la 4ta deformación como un instrumento de venganza política.

Es evidente pues que la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se encuentra inspirada por el mítico Ned Lucc, líder de los luditas en 1811, en la época de la revolución industrial, quien buscó destruir el avance de las nuevas tecnologías, reprimiendo y atacando a experimentados científicos, cuyo conocimiento dio paso a la modernidad y el avance de la vieja Inglaterra.

La gestión de la titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), María Elena Álvarez-Buylla, se ha caracterizado por darle la espalda a la comunidad científica y por precarizar la labor de las y los investigadores en el país. Lamentablemente, sus decisiones han estado influenciadas más por la militancia y el pensamiento del partido en el poder, que por la libertad de creación, la protección y creación de estímulos para el desarrollo dela ciencia, tecnología e innovación en el país.

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