/ sábado 8 de agosto de 2020

Compras de emergencia sospechosas

En México, las compras realizadas para atender la COVID-19 han sido discrecionales y opacas. Más de mil 100 millones de pesos gastados no cuentan con información suficiente para identificar los bienes y servicios adquiridos, las cantidades requeridas y los precios unitarios.

Un análisis realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) a las adquisiciones realizadas por las dependencias facultadas para hacer compras de emergencia con base en el decreto publicado el 27 de marzo reveló que el gasto ejercido por las dependencias de salud es significativamente menor en comparación con el de 2019.

A pesar de enfrentar una de las mayores crisis de salud en la historia, de enero a junio, el IMSS gastó 13 mil millones de pesos menos que durante el mismo periodo del año pasado.

El IMCO detectó que la falta de protocolos de contratación en emergencias no permite identificar compras de preparación para la pandemia. Tampoco fue posible identificar las compras de insumos necesarios para la atención de la COVID-19 durante los meses de enero y febrero, vitales para prepararse para la emergencia.

Gran parte de las compras analizadas incumplen los requisitos mínimos de transparencia establecidos en la ley. El 26% del monto adjudicado en el año, directamente por el IMSS, carece de un fundamento legal que avale su ejecución. Más de 700 millones de pesos gastados por el instituto no cuentan con documentación suficiente para identificar los bienes y servicios adquiridos.

En cuanto a anomalías y posibles sobreprecios, el análisis realizado por el IMCO detectó que el ISSSTE y la Sedena han adquirido equipo médico especializado por parte de empresas cuyas operaciones son ajenas al sector salud. El ISSSTE ha pagado hasta seis veces más que el IMSS por equipamiento médico similar.

Destaca la imposibilidad de rastrear las compras realizadas por el Insabi, en las cuales no hay un solo registro público disponible sobre las compras y adquisiciones realizadas por el Insabi. La distribución de millones de piezas de material y equipo médico, así como la ejecución de programas de inversión de más de 9 mil millones de pesos, se han realizado en total opacidad.

Por lo que respecta a la falta de información, el IMCO señala que en Compranet no es posible distinguir entre las compras de emergencia y las destinadas a las actividades normales de las dependencias.

El IMCO advierte que adquirir bienes y servicios sin necesidad de llevar a cabo una licitación pública permite realizar acciones rápidas, pero conlleva riesgos de corrupción que no deben ser ignorados. Cabe recordar que ahora también los medicamentos y otros insumos para la salud podrán seguir la misma ruta de adquisición.

En México, las compras realizadas para atender la COVID-19 han sido discrecionales y opacas. Más de mil 100 millones de pesos gastados no cuentan con información suficiente para identificar los bienes y servicios adquiridos, las cantidades requeridas y los precios unitarios.

Un análisis realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) a las adquisiciones realizadas por las dependencias facultadas para hacer compras de emergencia con base en el decreto publicado el 27 de marzo reveló que el gasto ejercido por las dependencias de salud es significativamente menor en comparación con el de 2019.

A pesar de enfrentar una de las mayores crisis de salud en la historia, de enero a junio, el IMSS gastó 13 mil millones de pesos menos que durante el mismo periodo del año pasado.

El IMCO detectó que la falta de protocolos de contratación en emergencias no permite identificar compras de preparación para la pandemia. Tampoco fue posible identificar las compras de insumos necesarios para la atención de la COVID-19 durante los meses de enero y febrero, vitales para prepararse para la emergencia.

Gran parte de las compras analizadas incumplen los requisitos mínimos de transparencia establecidos en la ley. El 26% del monto adjudicado en el año, directamente por el IMSS, carece de un fundamento legal que avale su ejecución. Más de 700 millones de pesos gastados por el instituto no cuentan con documentación suficiente para identificar los bienes y servicios adquiridos.

En cuanto a anomalías y posibles sobreprecios, el análisis realizado por el IMCO detectó que el ISSSTE y la Sedena han adquirido equipo médico especializado por parte de empresas cuyas operaciones son ajenas al sector salud. El ISSSTE ha pagado hasta seis veces más que el IMSS por equipamiento médico similar.

Destaca la imposibilidad de rastrear las compras realizadas por el Insabi, en las cuales no hay un solo registro público disponible sobre las compras y adquisiciones realizadas por el Insabi. La distribución de millones de piezas de material y equipo médico, así como la ejecución de programas de inversión de más de 9 mil millones de pesos, se han realizado en total opacidad.

Por lo que respecta a la falta de información, el IMCO señala que en Compranet no es posible distinguir entre las compras de emergencia y las destinadas a las actividades normales de las dependencias.

El IMCO advierte que adquirir bienes y servicios sin necesidad de llevar a cabo una licitación pública permite realizar acciones rápidas, pero conlleva riesgos de corrupción que no deben ser ignorados. Cabe recordar que ahora también los medicamentos y otros insumos para la salud podrán seguir la misma ruta de adquisición.

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