/ jueves 27 de enero de 2022

Avanza erosión del tejido social

A principios de diciembre en el cuartel de la 43 zona militar en Apatzingán, Michoacán, hubo un relevo de mandos militares que pasó inadvertido. Quien dejó el mando en la comandancia de zona fue el general Fermin Hernández Montealegre, un militar cuya permanencia al frente de las tropas en la Tierra Caliente michoacana dejó mal parado al Ejército.

Fue sustituido por su colega Enrique Covarrubias López, quien venía de encabezar la comandancia de zona en Parral, Chihuahua, y cuya hoja de servicios registra mayor experiencia operativa que la del ex secretario de seguridad pública en el estado de Sinaloa.

El general Hernández Montealegre salió de Apatzingán con el estigma de haberse doblegado al permitir que soldados bajo su mando fueran humillados por bandas armadas del crimen organizado que se apoderaron de caminos y comunidades en esa zona. Poco le sirvió su paso como subjefe de inteligencia militar en el Estado Mayor de la Defensa Nacional al iniciar el sexenio, ya que lo que caracterizó su estancia de menos de un año en esta parte del país fueron los fallos en la información de inteligencia que llevaron a que sus subordinados quedaran –en dos ocasiones diferentes entre julio y agosto pasados— en calidad de “rehenes” por parte de pobladores de Aguililla que exigían a los soldados mano firme contra integrantes del denominado Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes llevaban varios meses con ataques a habitantes de rancherías de la zona.

Punto a favor del general es que salió de la Tierra Caliente michoacana llevando consigo información importante hallada en los campamentos paramilitares que sus tropas desmantelaron en los últimos meses. Ahí fue donde encontraron evidencias de ciudadanos de otros países, posiblemente ex militares de Colombia y Guatemala, empleados como mercenarios del CJNG.

El 10 de enero habitantes de la comunidad del Bejuco, municipio de Tepalcatepec, fueron atacados con drones cargados con explosivos por un grupo armado afín al CJNG, causando lesiones de consideración a 15 personas.

El pasado día 17 de enero soldados de la 43 zona militar lograron restablecer la comunicación por carretera entre Coalcomán y Tepalcatepec, después de que estuvo bajo control del crimen organizado casi medio año. Martha Laura Mendoza, alcaldesa de Tepalcatepec, declaró hace unos días que desde septiembre en que tomó las riendas del Ayuntamiento, más de tres mil 600 personas han salido de sus comunidades buscando refugio en la cabecera municipal.

El crecimiento en el número de personas desplazadas por la violencia en esta zona de la Tierra Caliente se suma al desbordamiento de las extorsiones a agricultores del limón, principal producto de los municipios de la región.

Decenas de hectáreas en Tepalcatepec, Aguililla, Buenavista y Apatzingán han sido abandonadas por los productores debido al acoso criminal que exigen cuotas a dueños de hectáreas, cortadores, empacadores y transportistas. Al dejar de ser rentable la cadena productiva, el limón ha escaseado y su precio ha aumentado más del doble. Es una imagen focalizada del avance de la erosión del tejido social que crece también en otras partes del país.

@velediaz424

A principios de diciembre en el cuartel de la 43 zona militar en Apatzingán, Michoacán, hubo un relevo de mandos militares que pasó inadvertido. Quien dejó el mando en la comandancia de zona fue el general Fermin Hernández Montealegre, un militar cuya permanencia al frente de las tropas en la Tierra Caliente michoacana dejó mal parado al Ejército.

Fue sustituido por su colega Enrique Covarrubias López, quien venía de encabezar la comandancia de zona en Parral, Chihuahua, y cuya hoja de servicios registra mayor experiencia operativa que la del ex secretario de seguridad pública en el estado de Sinaloa.

El general Hernández Montealegre salió de Apatzingán con el estigma de haberse doblegado al permitir que soldados bajo su mando fueran humillados por bandas armadas del crimen organizado que se apoderaron de caminos y comunidades en esa zona. Poco le sirvió su paso como subjefe de inteligencia militar en el Estado Mayor de la Defensa Nacional al iniciar el sexenio, ya que lo que caracterizó su estancia de menos de un año en esta parte del país fueron los fallos en la información de inteligencia que llevaron a que sus subordinados quedaran –en dos ocasiones diferentes entre julio y agosto pasados— en calidad de “rehenes” por parte de pobladores de Aguililla que exigían a los soldados mano firme contra integrantes del denominado Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes llevaban varios meses con ataques a habitantes de rancherías de la zona.

Punto a favor del general es que salió de la Tierra Caliente michoacana llevando consigo información importante hallada en los campamentos paramilitares que sus tropas desmantelaron en los últimos meses. Ahí fue donde encontraron evidencias de ciudadanos de otros países, posiblemente ex militares de Colombia y Guatemala, empleados como mercenarios del CJNG.

El 10 de enero habitantes de la comunidad del Bejuco, municipio de Tepalcatepec, fueron atacados con drones cargados con explosivos por un grupo armado afín al CJNG, causando lesiones de consideración a 15 personas.

El pasado día 17 de enero soldados de la 43 zona militar lograron restablecer la comunicación por carretera entre Coalcomán y Tepalcatepec, después de que estuvo bajo control del crimen organizado casi medio año. Martha Laura Mendoza, alcaldesa de Tepalcatepec, declaró hace unos días que desde septiembre en que tomó las riendas del Ayuntamiento, más de tres mil 600 personas han salido de sus comunidades buscando refugio en la cabecera municipal.

El crecimiento en el número de personas desplazadas por la violencia en esta zona de la Tierra Caliente se suma al desbordamiento de las extorsiones a agricultores del limón, principal producto de los municipios de la región.

Decenas de hectáreas en Tepalcatepec, Aguililla, Buenavista y Apatzingán han sido abandonadas por los productores debido al acoso criminal que exigen cuotas a dueños de hectáreas, cortadores, empacadores y transportistas. Al dejar de ser rentable la cadena productiva, el limón ha escaseado y su precio ha aumentado más del doble. Es una imagen focalizada del avance de la erosión del tejido social que crece también en otras partes del país.

@velediaz424

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