/ lunes 17 de mayo de 2021

AMLO como Salinas: ni los veo, ni los oigo

Han transcurrido dos años y medio del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y cada vez es mayor su desdén hacia movimientos sociales, laborales, de atención a víctimas. Paradójicamente hoy se parece al personaje político que tanto aborrece, Carlos Salinas, el más destacado representante del neoliberalismo que detesta.

Esa actitud de López Obrador hace recordar la frase muy desafortunada de Salinas, el 1 de septiembre de 1994, en su Sexto Informe de Gobierno, ante los gritos de rechazo del PRD en la Cámara de Diputados: “Ni los veo, ni los oigo”.

Hoy, la actitud de desprecio lopezobradorista es para los pobres, para la clase trabajadora, para el pueblo al que se debe. Así lo demuestra su indiferencia a las últimas manifestaciones en los alrededores de Palacio Nacional.

Mary Sanz lleva 70 días instalada frente a Palacio Nacional. Exige la liberación de su esposo Israel Vallarta, quien lleva preso 16 años sin sentencia, por presuntamente pertenecer a una banda de secuestradores, en la que supuestamente también participaba la francesa Florence Casez, liberada hace casi 10 años. Mary pide reunirse con López Obrador y nada. Pero ahí sigue.

El pasado 10 de mayo, más de un centenar de madres de familia del Movimiento Nuestros Desaparecidos en México también exigieron una cita con AMLO. Se negó a recibirlas. Mandó a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien sólo les dio nuevamente promesas, esas que han incumplido por más de 2 años.

López Obrador también ha actuado con desdén ante conflictos como el del Movimiento de Lucha Triqui de Oaxaca; de las trabajadoras de intendencia del Instituto de Educación Media Superior de la CDMX, o del Sindicato de Electricistas, iniciado hace más 12 años.

Pero hay más: desde hace dos semanas, trabajadores en huelga de Notimex tienen un plantón y bloquean las dos puertas de Palacio Nacional, ubicadas en la calle de Moneda. Piden audiencia con López Obrador para dar fin al conflicto laboral que hoy cumple 452 días.

López Obrador no los ha recibido. Tampoco Sánchez Cordero, ni la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, ni el vocero presidencial Jesús Ramírez. Los tres también actúan con desprecio y sin oficio político ante el problema originado por la directora de Notimex, Sanjuana Martínez.

Los trabajadores solo han sido escuchados por el área de Atención Ciudadana, que pese a su buena voluntad, carece de atribuciones legales para resolver este tipo de conflictos.

Así el “ni los veo, ni los oigo” de AMLO y su 4T, que más bien parece un cuatrote

Han transcurrido dos años y medio del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y cada vez es mayor su desdén hacia movimientos sociales, laborales, de atención a víctimas. Paradójicamente hoy se parece al personaje político que tanto aborrece, Carlos Salinas, el más destacado representante del neoliberalismo que detesta.

Esa actitud de López Obrador hace recordar la frase muy desafortunada de Salinas, el 1 de septiembre de 1994, en su Sexto Informe de Gobierno, ante los gritos de rechazo del PRD en la Cámara de Diputados: “Ni los veo, ni los oigo”.

Hoy, la actitud de desprecio lopezobradorista es para los pobres, para la clase trabajadora, para el pueblo al que se debe. Así lo demuestra su indiferencia a las últimas manifestaciones en los alrededores de Palacio Nacional.

Mary Sanz lleva 70 días instalada frente a Palacio Nacional. Exige la liberación de su esposo Israel Vallarta, quien lleva preso 16 años sin sentencia, por presuntamente pertenecer a una banda de secuestradores, en la que supuestamente también participaba la francesa Florence Casez, liberada hace casi 10 años. Mary pide reunirse con López Obrador y nada. Pero ahí sigue.

El pasado 10 de mayo, más de un centenar de madres de familia del Movimiento Nuestros Desaparecidos en México también exigieron una cita con AMLO. Se negó a recibirlas. Mandó a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien sólo les dio nuevamente promesas, esas que han incumplido por más de 2 años.

López Obrador también ha actuado con desdén ante conflictos como el del Movimiento de Lucha Triqui de Oaxaca; de las trabajadoras de intendencia del Instituto de Educación Media Superior de la CDMX, o del Sindicato de Electricistas, iniciado hace más 12 años.

Pero hay más: desde hace dos semanas, trabajadores en huelga de Notimex tienen un plantón y bloquean las dos puertas de Palacio Nacional, ubicadas en la calle de Moneda. Piden audiencia con López Obrador para dar fin al conflicto laboral que hoy cumple 452 días.

López Obrador no los ha recibido. Tampoco Sánchez Cordero, ni la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, ni el vocero presidencial Jesús Ramírez. Los tres también actúan con desprecio y sin oficio político ante el problema originado por la directora de Notimex, Sanjuana Martínez.

Los trabajadores solo han sido escuchados por el área de Atención Ciudadana, que pese a su buena voluntad, carece de atribuciones legales para resolver este tipo de conflictos.

Así el “ni los veo, ni los oigo” de AMLO y su 4T, que más bien parece un cuatrote

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